“Frío de cojones”

Esta tarde un amigo ucraniano me ha llevado a una muestra de teatro en una de las escuelas de Arte Dramático de la ciudad. Un sitio realmente cochambroso, un escenario que se caía a trozos, un sistema de luces y sonido prehistórico, junto con unos asientos en terrible estado. Pero aquel lugar tenía su encanto, a pesar de no nos hayamos ni quitado los abrigos durante el espectáculo. Afortunadamente había varios actos lo cual me permitían sonarme la nariz libremente sin desconcertar a nadie y frotarme las rodillas. Menos de una hora escuchando un texto de Chéjov para salir a la calle y encontrarnos todo nevado. Blanco. Todo estaba completamente cubierto. La ciudad había cambiado de color y nosotros estábamos en medio de una tormenta de nieve intentado regresar a casa. De camino, y bien tapada, sentía cómo la nieve se me pegaba en las pestañas mientras intentaba protegerme la cara con la mano.

DSC04925Por suerte sólo tenía que afrontar una pequeña capa de nieve hasta que consiguiera llegar a la parada del autobús. Observando por la ventana mientras atravesábamos el centro de la ciudad, veía cómo la gente se resbalaba por la acera o chocaba con las cosas que no veían. En esos momentos te ríes en silencio aunque sabes que luego cambiarían los papeles siendo yo quien besaría el suelo.

En el autobús, un señor mayor -de rasgos muy marcados y gran sombrero de invierno estilo soviético- se ha percatado del pequeño tembleque de mis piernas mientras que intentaba calentarme las manos. Discretamente se ha sentado a mi lado y ha sacado del bolsillo interior su abrigo una petaca para ofrecerme un trago de vodka. Ha insistido en que aceptase el calmante. Su cara no parecía aceptar negativas.

Yo sólo quería llegar a casa y no encontrarme con otro corte de electricidad. Necesitaba una sopa bien caliente para cenar porque prácticamente ni podía sentir los dedos de las manos.

Ya por fin aclimatada y cómodamente escribiendo desde mi cama, he de reconocer que ni en Suiza, ni en Suecia,ni en Finlandia, había pasado este frío.

Un día cualquiera, o el día de Navidad kharkovita.

Por fin este año he conseguido vivir una Navidad como hacía tiempo que deseaba: tranquila, sencilla, sin excesos.

Parece que he tenido que viajar más de 3000 km para poder huir de tantas celebraciones, de tanta exageración y abundancia innecesaria en las que no creo.

Mi cena de Nochebuena fue la mejor de todas: una sopa caliente, una copa de vino y una chocolatina como postre especial. Música tranquila de fondo, unas velas encendidas, un baño caliente. Acostarme pronto no sin antes hablar con mi familia por Skype y Facetime, para compartir el momento en cierto modo. Mensajes de todo el mundo, whatsapps, vídeos musicales que soy incapaz de reproducir, emoticonos, paridas… ayer sólo me falto que los langostinos que teníais en la mesa se hicieran un selfie y me lo enviaran también. Pero reconozco que me sentí súper arropada y querida por todos los que os acordasteis y me mandasteis vuestros mejores deseos.

Hoy, 25 de Diciembre de 2014, era un día más en Kharkov puesto que aquí los días más representativos de las Navidades son el 31-1  y 6-7 Enero, ya que la Iglesia ortodoxa sigue otro calendario. Así que tras la cena de ayer hoy continué con mi rutina, con los cortes de luz, con mis clases, mi trabajo y aprovechando que el día -por fin- me ha regalado unos rayos de luz. Acompañada de mi cámara ahora quisiera compartirlo con vosotros.

Se puede vivir mejor con menos, mucho mejor. Se puede ser feliz con una cena tan sencilla como una sopa caliente, el calor de tu gente desde tan lejos y la sensación de paz interior al no verme rodeada en unos ambientes excesivos que tanto me han agobiado siempre.

Ha sido mi elección, nadie me ha obligado a estar aquí. Todas las opciones son válidas y respetables, incluso las más opuestas. Pero con ayuda del diccionario quisiera matizaros la definición de mi preferencia:

voluntario, ria.

(Del lat. voluntarĭus).

1. adj. Dicho de un acto: Que nace de la voluntad, y no por fuerza o necesidad extrañas a aquella.

2. adj. Que se hace por espontánea voluntad y no por obligación o deber.

3. adj. Que obra por capricho.

4. m. y f. Persona que, entre varias obligadas por turno o designación a ejecutar algún trabajo o servicio, se presta a hacerlo por propia voluntad, sin esperar a que le toque su vez.

Así que este ha sido un día fabuloso para mí. Tranquilo. Sencillo. Llano. Humilde. Pero con el estómago revuelto al tener en cierto modo presentes vuestras navidades y al mismo momento estar rodeada por unas circunstancias tan antagónicas.

Soy feliz, no voy a negarlo. Tampoco voy a desmentir cuánto se echa de menos el calor de unos padres, los abrazos de todos mis abuelos, los besos de mi pareja, la sonrisas de los familiares, los brindis con los amigos… pero todos ellos tienen también que ser felices  sabiendo que -aún en la distancia y en este contexto- yo estoy disfrutando.

Feliz Navidad a todos allá donde estéis.

Ejercicio de transparencia sin conciencia navideña.

Llega Diciembre. Un mes muy esperado para muchos, cargado de ilusiones, momentos especiales y noches inolvidables.

No sé por qué razón en concreto, ni desde hace cuanto, pero lo que más me motiva es ver El Grinch durante alguna sobremesa pesada.

Este año paso la Navidad fuera de casa, como tantas muchas personas, sin la familia, sin mi pareja, sin mis amigos y sin excesos.

Fuera de mi agenda quedan términos como “cena de empresa”, “sorteo de lotería”, “cotillón de fin de año”, “regalos de Reyes”, “roscón de Navidad” o “mercadillos navideños”.

La Navidad se ha convertido en la religión de los más paganos. En rituales de falsas sonrisas, estereotipos calculados, montajes efímeros y estructuras antinaturales.

Quizá toda esta experiencia como voluntaria en Ucrania me esté enseñando a superar muchas barreras, a deshacer mitos, a liberarme de tantas premisas y a descomponer estereotipos.

Quiero hacer un “Ejercicio de transparencia” con todos vosotros, con el único propósito de reafirmarme una y otra vez en que se puede vivir mejor con menos. España está pasando por un momento muy duro, por una crisis que está generando un desgaste moral incalculable. Las noticias internacionales no dejan de sorprendernos con hechos aterradores y presagios casi apocalípticos en algunas zonas.

Hoy he visto desde mi ventana una escena que desgraciadamente tenemos asumida en casi todo el planeta: ver a alguien rebuscando en la basura. En Ucrania los contenedores no suelen rebosar nunca. Hay menos desperdicios. Se aprovechan todos los restos, no hay sobras, la mayor parte de la sociedad vive con lo justo. Por lo que éste sujeto, al que observaba con detenimiento, después de revolver los despojos que había, ha retirado toda la basura para poderse llevar la bolsa de plástico que los contenía.

He decidido reflexionar en voz alta sobre lo que supone para mí enfrentarme a mi jornada como voluntaria, el renunciar a una retribución por mis horas de trabajo (como en tantos trabajos precarios sin honorarios está sucediendo ahora en España) pero el sí tener una compensación para cubrir las necesidades.

la foto (1)Mi sueldo para un mes entero, sin contar con el alojamiento que lo proporciona la organización, se desglosa de la siguiente manera este mes de Diciembre:

Comida: 1200 UAH (62,24 EUR)

Transporte: 220 UAH (11,41 EUR)

Pocket Money: 1560 UAH (80,91 EUR)

Total: 2980 UAH (154,03 EUR )

Debido a las bajadas consecutivas de la moneda ucraniana (el grivna) y al pertenecer a un programa europeo, nuestra gratificación ha ido aumentando consecutivamente

Diciembre: 2980 grivnas. (154.03 EUR)

Noviembre: 2900 UAH (150.46 EUR)

Octubre: 2740 UAH  (142.16 EUR)

Para que os hagáis una idea de los gastos en esta zona:

Mensualidad móvil con internet: 50 UAH (2,58€)

Garrafa de 6L de agua: 12 UAH (0,62€)

Botella 2L cerveza: 10 UAH (0,52€)

Capuccino en una franquicia: 20 UAH (1,03€)

Botella pequeña de vodka: 15 UAH (0,78€)

Cocktail en una discoteca: 40 UAH (2,07€)

Menú del día en cantina desde 25 UAH (1,29€)

Menú del día en franquicia desde 40 UAH (2,07€)

Plato principal en restaurante desde 30 UAH (1,55€)

1hora de clase de ruso desde 50 UAH (2,58€)

1L de leche: 8 UAH (0,41€)

4 yogures Danone 13 UAH (0,67€)

Barra de pan básica: 3 UAH (0,16€)

Billete de autobús: 4 UAH (0,21€)

Billete de metro: 3 UAH (0,16€)

Billete de tranvía: 2,5 UAH (0,13€)

Así que sinceramente, con mis 154€, me considero una privilegiada al tener a mi disposición muchos más recursos que la mayoría de las familias que a penas sobreviven con la misma cantidad de dinero pero a repartir entre muchas más bocas.

Sin duda es realmente preocupante pensar que una persona joven preparada, con experiencia, cualificada, viva mejor en el Este de Ucrania (donde tengo todas mis necesidades cubiertas) que en mi propio país, donde no era capaz de cubrir ni mis gastos más básicos.

Pero también he aprendido que si de algo puedo sentirme muy agradecida, es de tener un pasaporte europeo y no sentirme encerrada en un territorio. Poder cruzar fronteras en búsqueda de una vida mejor, de otras experiencias. Mientras que tantas otras muchas personas están literalmente ancladas a su patria.

Da igual que sea Navidad o pleno verano, porque la conciencia está presente todo el año.

Sintámonos afortunados todos aquellos que podamos levantar una copa este 2014, brindar por el 2015, y seguir soñando. Porque la vida es corta, muy corta. Y sólo nos queda disfrutar del amor, la verdad y la belleza.

La historia (casi) interminable o cómo conseguir el permiso de residencia.

Aquí comienza el relato del complejo proceso administrativo que hemos sufrido los últimos meses y el principal motivo por el que decidí no contagiar mis nervios a mis seres más queridos, escribiendo públicamente en el blog el desarrollo de los acontecimientos.

Ahora reaparezco con un post que bien podría encuadernarse y que sólo es apto para los amantes incondicionales de las largas lecturas, gente curiosa, seguidores incondicionales o lectores curiosos.

A continuación presento varios textos escritos durante este tiempo narrando todos los sucesos ahora que ya  logré el permiso de residencia y dejé de estar ilegalmente en Ucrania. Sí, esa era mi situación. No legal.

Durante septiembre y octubre hemos pasado muchos nervios, horas de espera, trámites, llamadas, fotocopias y momentos casi de miedo al tener que esquivar continuamente a la policía. Ahora, y con el documento en mi poder, puedo relatar tranquilamente lo que he vivido.

Gracias una vez más a todos los que me estáis apoyando en esta experiencia. Sin vuestro respaldo esto nunca sería lo mismo.

DSC03442

camino del papeleo

_._._._._.__._._._._.__._._._._.__._._._._._

Ucrania es un país que nunca dejará de sorprenderme.

Para los despistados: estoy aquí como EVS (European Voluntary Service) dentro del programa Erasmus+ de la CE y en este momento nos vemos en la tesitura de involucrarnos en la corrupción burocrática ucraniana si queremos conseguir nuestros respectivos permisos de residencia.

Hace unos meses os contaba en un post la complejidad del proceso para obtener el visado en la embajada ucraniana de Madrid y el pésimo trato recibido. La primera vez que entré en Ucrania lo hice simplemente con mi pasaporte español, ya que como europea puedo permanecer 90 días en el destino sin tener que pedir ningún visado especial. Después volví a España para realizar los trámites pertinentes y conseguir el visado. Tras mi vuelta a Ucrania, desde el primer día que llegué, mi organización de acogida (la ONG en la que trabajo, SVIT-Ukraine) comenzó a preparar toda la documentación necesaria para legalizar mi presencia antes de que expirase mi autorización. Primero se pedió una prolongación del visado y mientras tanto, llevar siempre conmigo el pasaporte con mi visado caducado, una fotocopias, los documentos oficiales que acreditaban mi implicación en un programa de la comisión europea y los documentos de los organismos ucranianos que mencionaban que estaba en pleno proceso administrativo para obtener mi permiso de residencia justificando la caducidad de mi visado, en caso de que me dieran el alto o tuviera que pasar cualquier control.

No sé si debido a la situación política actual, las circunstancias que está viviendo el país o los procedimientos de poder impuestos, es muy común que la policía pida la documentación a los ciudadanos (especialmente en zonas de grandes aglomeraciones como por ejemplo dentro de las estaciones de metro, en medios de transporte o grandes superficies comerciales) pero la gran mayoría de los casos sólo suelen “dar el alto” a los hombres, especialmente si su aspecto no responde a los estereotipos de la zona.

Sinceramente, no es nada fácil tener al día la documentación ya que los organismos responsables de todos estos trámites dificultan de manera continúa el proceso y muchas veces sólo acceden a completar el registro previo pago bajo la mesa. En ocasiones si la policía encuentra una documentación incompleta también aprovecha para amenazar al sujeto y pedirle dinero o cualquier tipo de favor a cambio. Desgraciadamente dentro de mi círculo cercano de amigos hemos vivido esta situación varias ocasiones. Tomaron todos los datos a uno de mis compañeros amenazándole con hacerle una visita extraoficial a casa si no conseguía a cambio una lista de piezas de coche que le dieron al comprobar su nacionalidad italiana y casualmente coincidir con la casa del fabricante del automóvil que el oficial de policía tenía. Le dijeron que le deban un mes para encontrar todas las piezas del Lancia o podría esperar cualquier tipo de “visita” a su domicilio. Vivió varios días de nervios y dudas, pero al final no accedió a comprar las piezas y por el momento no ha habido represalias.

También conozco de primera mano otro caso en el que un estudiante brasileño de medicina al entregar su pasaporte para completar la documentación de la universidad, tuvo que pagar una buena cifra si quería recuperar su pasaporte ya que el trabajador que realizaba la gestión le amenazó con no devolvérselo. Y no es la primera vez que le sucede cuando tiene que matricularse al inicio de un nuevo curso.

Otro incidente lo vivieron un grupo de conocidos (todos eran varones y procedentes de Irak) al ser inspeccionados en una estación de metro en el centro de Kharkov, una patrulla de policía les examinó detenidamente sus papeles. Afortunadamente todos tenían su documentación a excepción de uno de ellos. La pareja de oficiales de policía le amenazaron con detenerle a no ser que tuviera “un gesto económico con ellos”. Con la mala suerte de que el sujeto no llevaba una cantidad significante para ellos y acabó detenido, le metieron en una furgoneta y se fueron con él. En el camino el chico consiguió convencerles de que le soltasen ofreciéndoles localizar de nuevo a sus amigos para ellos pudieran darles más dinero.

Las malas lenguas cuentan que hay mucha gente que debido a la precariedad y falta de trabajo, se dedica a comprarse uniformes de policía, de oficiales, agentes del orden, de tráfico y personal de seguridad, simplemente para ataviarse e intentar sacar un sueldo a base de sobornos ilegales intimidando a la gente, especialmente a los extranjeros. Algunos recomiendan pedirles la identificación a cualquier persona uniformada que nos exija documentarnos, pero en ciertas ocasiones también puede desfavorecer el desarrollo de los acontecimientos.

DSC03100

“посвiдка” conseguida

Tras varios meses de espera, recopilación de documentos, fotocopias, colas de espera, formularios y nervios, conseguí superar el primer paso de todo el proceso y junto a mi compañero portugués vivimos nuestro momento feliz al obtener nuestro “posvidka”, que es así como se conoce la acreditación -físicamente similar a cualquier pasaporte- para poder demostrar que resides en Ucrania.

El siguiente paso es citarte con el casero de la vivienda en la que te alojas e ir a una oficina gubernamental a declarar por ambas partes (acompañados de todo tipo de papeles) que estamos viviendo en el citado domicilio con el fin de que te sellen este nuevo documento. La “посвiдка” -posvidka, o permiso de residencia- no sirve para nada si no va sellado. Desde el momento que lo entregan en mano hay un mes natural para completar el proceso, presentar la documentación y conseguir la validación para el sello.

Fallamos en el primer intento. Nuestros respectivos caseros tienen que asistir para firmar la declaración, demostrar que tiene el piso en alquiler pero -al igual que tantos otros-  no querían declarar legalmente que tenían otras viviendas que les proporcionaban beneficios. Mucha gente tiene en propiedad pisos que les facilitó la Unión Soviética y al conseguir ahora una vivienda mejor, los alquilan. Generalmente no es nada fácil encontrar a gente que quiera alquilar a extranjeros. La desconfianza está al orden del día en un país donde no pueden fiarse casi ni de su propio vecino.  Finalmente conseguimos un contacto (una mujer con dos viviendas) que accedió a inscribirnos en uno de sus domicilios a cambio de una cantidad de dinero.

DSC04247

Hoy, jueves 25 de Septiembre llevamos cerca de 3 horas esperando de nuevo en una oficina de registro a las afueras de la ciudad, en un barrio conflictivo según dicen, para intentarlo nuevamente.

Este proceso final fue el que falló a mi antigua compañera de casa que tuvo que regresar a su país  sin poder realizar su proyecto.

Así que hoy más que nunca hemos dormido con los dedos cruzados.

_._._._._.__._._._._.__._._._._.__._._._._._

Y así falló el proceso de nuevo.

Volvimos día tras día a madrugar e intentar ser los primeros en la cola de registro, pasar por varios despachos pidiendo comprensión con la situación y escuchar los motivos por los cuales justificaban el no acceso al permiso de residencia. Había que presentar una copia de la propiedad de la vivienda. En este caso la casa está en proceso de pagar la hipoteca, por lo que ahora piden a la dueña nueva documentación.

Completamos los papeles y volvimos.

De nuevo fallo negativo.

Motivo: la copia firmada por notario de la hipoteca de la vivienda tenía 2 años de antigüedad y la trabajadora que tiene que aceptar nuestra solicitud lo considera “muy antiguo”.

Hablamos con el banco, cuya sede está en Kiev. Mandan el original de la hipoteca a Kharkov, conseguimos una nueva copia notarial actualizada y nos presentamos de nuevo para presentar nuestra solicitud.

Respuesta: negativa.

Motivo: la funcionaria quiere ahora ver con sus propios ojos el original de la hipoteca del banco.

Insinúa que podría “agilizarse el proceso” con “una cantidad simbólica”.

DSC04253

Con la puerta en las narices.

La propietaria de la vivienda habla con su banco, con el notario, con la administración regional y con el Ayuntamiento explicando el caso.

Consigue un documento oficial del banco que especifica que la copia original de su vivienda no puede salir del archivo de la entidad y que la propietaria dispone de una copia con el mismo valor.

Volvemos a la oficina de registro.

Hacemos la cola.

Presentamos los papeles.

Respuesta: negativa.

Incluso intentamos pagar el soborno que nos pedían, pero ahora la funcionaria no quiere aceptarlo. Ha decidido que nuestra solicitud no está completa y la respuesta será siempre negativa.

En ese momento la propietaria de la vivienda enseña su carnet de periodista y se acredita como prensa ante la funcionaria con el fin de exigir un trato razonable intentando convencer a la funcionaria de aceptar la solicitud a no ser que quisiera ver todo el proceso publicado.

Nos echan a voces del despacho.

DSC04248

El siguiente paso que dimos fue contactar con la superior de esta funcionaria para entender qué es lo que estaba sucediendo y cómo solucionar la situación.

Nos atiende en un despacho donde reina la tranquilidad y presidido por un icono ortodoxo en un marco de plata junto a un jarrón de flores. La trabajadora admite que no es la primera vez que recibe quejas sobre el comportamiento de su compañera (de posición inferior pero aparentemente bien apadrinada) y decide llamarla en nuestra presencia para fijar una nueva cita. Situación casi surrealista.

Volvemos a la cola, los papeles, y aquella señora con cuerpo de Barbie madura, una cara casi desfigurada por la cirugía estética, una melena rubia impresionante, cejas negras pintadas y unos tacones de infarto. Presentamos de nuevo todo.

Respuesta: negativa.

Motivo: al parecer hay una nueva norma y se necesitan otros papeles.

Y así volvemos día tras día encontrándonos o bien la puerta cerrada (porque espontáneamente deciden cambiar los horarios de atención al público) o bien la ausencia repetida de esta funcionaria, que es la encargada de dar el visto bueno ante todos los registros.

Nervios. Desesperación. Cancelamos viajes, cursos que teníamos. No podemos salir de la ciudad. Nuestro visado está caducado y ya ha pasado más de un mes desde que nos entregaron el permiso de residencia pero no hemos conseguido el sello que lo valida.

Acudimos a más contactos, volvemos al despacho, nos echa incluso del pasillo de fuera, nos atiende a voces, nos tira al suelo los papeles, y así día tras día viendo cómo llega ella en su Lexus de lujo, no nos mira ni a la cara, y nos sigue evitando.

_._._._._.__._._._._.__._._._._.__._._._._._

Cambia oficialmente el proceso de regulación del permiso de residencia y afloran nuestras preocupaciones. Ahora tenemos que acudir a una oficina nueva y empezar de nuevo. El sistema se ha renovado y hay que presentar las solicitudes en otro sitio, pasar un filtro nuevo.

Acudimos, presentamos los papeles, nos encontramos con unas instalaciones implacables y un personal agradable. Recuperamos la esperanza.

Aguardamos los días pertinentes de espera con la fatalidad que descubrimos que esta nueva oficina lo que hace es supervisar los expedientes y después acaban en manos de la misma señora.

Acudimos al contacto superior a ella, le explicamos la situación desesperada y pedimos comprensión para legalizar la presencia de dos voluntarios europeos que simplemente desean desempeñar su labor y no tener miedo a moverse por la calle.

DSC04251

Puerta de la funcionaria (nombre en la placa)

Aparece una solución sobre la mesa: intentar hablar con la funcionaria maleducada  y preguntarle si sería capaz de aceptar un cambio de vivienda presentando los documentos originales de otro piso cuyo dueño tuviera en propiedad para intentar así evitar tantas negativas. De esa forma nos olvidaríamos del apartamento de la periodista que nos estaba haciendo el favor y que parecía que no estaban dispuestas a congeniar nunca con la famosa funcionaria.

Llegó el momento en el que conseguimos un contacto que amablemente se ofrece a ayudarnos presentando su pasaporte y la documentación de su vivienda donde figuraríamos como residentes.

Pfffffffff…

Volvemos a esta nueva oficina, tan informatizada, tan espectacular, tan limpia, tan nueva, con unas instalaciones envidiables, donde el personal incluso sonríe en ocasiones especiales y presentamos de nuevo las dos solicitudes el viernes 31 de Octubre de 2014. Se quedan con nuestros pasaportes, toda la documentación y nos dan un trozo de papel que al parecer justifica que vayamos ahora indocumentados por un plazo de 5 días.

Ese fin de semana evitamos el metro, los sitios con mucha gente, movernos por el centro, e ir siempre acompañados. Procuramos movernos en autobús o en taxi, ir siempre con alguien nativo para que no nos reconozcan al hablar con nuestros respectivos acentos extranjeros, y pasar desapercibidos de la mejor forma posible. Las prendas de invierno nos ayudan bastante a camuflarnos entre el surtido de gorros, bufandas y capuchas de nueva temporada. Nuestro bienestar depende de un pedacito de papel que si cualquier control nos lo pide, pueden hacer desaparecer como si se tratase de un simple ticket de supermercado.

Personalmente procuro quedarme en casa y moverme a pie, sin salir demasiado de mi barrio en la periferia donde la vida es mucho más tranquila.

El miércoles 5 de Noviembre a las 15h volvemos a esta nueva oficina. Esa mañana viví otra experiencia inolvidable (que no es momento de tratar) y con el estómago vacío y los nervios a flor de piel, acudimos en búsqueda de nuestra última posibilidad. Era el último comodín que teníamos. Si esto fallaba el camino sería doblemente dificultoso.

Respuesta: afirmativa.

Documentos sellados. Alegría infinita. Descanso absoluto. Satisfacción inmensa. Felicidad a borbotones. Nuevas ilusiones. Esperanzas renovadas. Ilusiones extendidas. Ánimo recargado. Sonrisa inmensa.

El vodka cerró la jornada.

DSC04333

Hoy, miércoles 13 de noviembre he encontrado el hueco en mi agenda, que desde que pudimos celebrar el gran acontecimiento se llenó de planes, reuniones, nuevos proyectos, viajes, e ilusiones.

Ahora ya puedo dormir tranquila cada día.

Salgo a la calle con la cabeza bien alta.

La mirada siempre al frente pero con el bolso a buen recaudo, porque ahora más que nunca su valor es incalculable.

_._._._._.__._._._._.__._._._._.__._._._._._

GRACIAS por vuestra lectura y apoyo.

La Ucrania rural.

Tal y como os conté en el último post, he estado en un campo de trabajo – workcamp- en una zona rural de la Ucrania profunda. Conseguimos tener internet durante unos días, pero al final se nos acabó el “chollo”. Así que retomo aquí los posts que fui escribiendo durante mis ratos libres.

Un “workcamp”, para quienes no estén familiarizados con el concepto, son un tipo de campamentos, la mayoría de ellos en verano, en los que se desarrolla un trabajo/actividad -físico- relacionado con algún tema en concreto. En este caso nuestra jornada es de 6 horas al día, de lunes a viernes, construyendo una vivienda a la manera tradicional ucraniana. Paralelamente aprendemos las técnicas tradicionales de pintura y decoración ucranianas, que caracterizan al pueblo en que nos encontramos, Петриковка (Petrykivka), una masterclass por categoría.

Ya hemos afrontando la mitad de nuestra estancia y las agujetas comienzan a pasar factura. El tiempo parece que ha decidido compadecerse de nosotros, nos ayuda con aire fresco, alguna tormenta y temperaturas agradables.

La tarea principal de esta semana ha sido preparar el cañizo para el tejado y el adobe para las paredes. Retomamos la construcción que iniciaron el verano pasado otros compañeros para poder terminar, en algún momento, la vivienda.

Me resulta realmente curioso cómo la primera charla que tuve con la familia que regenta estas tierras, fue sobre mi profesión y currículum. Comenzaron preguntándome por mi procedencia, si hablaba idiomas, qué hacía en Ucrania, a qué me dedicaba. Cuando les conté brevemente mi trayectoria, se mostraron realmente sorprendidos ante mi descripción. Me preguntaron que por qué no estaba en mi país trabajando en un sitio importante -quedaron muy asombrados ante tanta “formación”- y según preguntándome el por qué haber aceptado este puesto en Ucrania conociendo la situación y el conflicto actual. Mi respuesta fue muy sencilla: en España no encuentro un sitio para mí, no soy feliz viendo cómo mi generación no tiene lugar en la sociedad ni acceso a una profesión. Aquí puedo aprender muchas más cosas esenciales de la vida, ésas que no aparecen en ningún currículum. Cuanto más te alejas de tu zona de confort, menos cosas necesitas llevar contigo, la maleta se convierte en mochila y la mente en una esponja.  Les conté la situación del mundo del arte y la cultura en España, el mangoneo que soportamos participando en el juego del circuito del arte actual, la falta de reconocimiento que sufrimos los jóvenes preparados, las malas prácticas existentes. Y por supuesto les expliqué apasionadamente mi atracción por el desarrollo de iniciativas artísticas en zonas de conflicto, una de las razones de peso de mi estancia en estas tierras.

 

la foto 1

Mikola, cabeza de familia.

Volviendo a nuestro trabajo durante estas dos semanas, aún recuerdo el primer día que Mikola -el cabeza de familia- me dijo que íbamos a preparar adobe. Primero mezclaron paja, tierra y agua. y posteriormente vertieron la mitad del contenido al suelo -salpicándonos y llenándonos de barro de arriba a bajo- para enseñarnos cómo hacer las bolas de adobe utilizando esa pasta junto con paja seca y tierra para darle la forma y consistencia deseada.
Todo este proceso implicaba diferentes actividades: cavar con la pala para llenar los cubos con tierra, ir con las cestas a recoger los montones de paja, amasar las bolas de adobe, transportarlas en carretilla al interior de la casa.
Según Mikola iba viendo cómo nos desenvolvíamos con las tareas, nos dirigía hacia una actividad u otra. De manera muy benévola nos mandó a las chicas con los cestos a buscar la paja, a los chicos les puso a cavar y llenar cubos con tierra, y a otros les subió al tejado para comenzar a poner el suelo del granero.

Os recuerdo que estamos sin servicio (ni wc ni lavabo), la ducha es un depósito de agua fría en medio del campo y no tenemos agua corriente. Mikola y sus hijos (Kola y Yura) van siempre ataviados de manera campestre y en chanclas, incluso para trabajar en las tareas más duras. Nuestra primera reacción ante el barro, su soltura fruto de la experiencia manejando los materiales, su ritmo al desenvolverse en la actividad, dibujaban un abismo entre nuestras miradas incrédulas y sus ojos desafiantes. Cogí una caja de madera, me senté junto a él en el suelo y seguí sus pasos. Es difícil explicar cómo se hace un buen adobe porque fundamentalmente hay que “sentirlo”. Conseguir el balance adecuado entre la cantidad de barro inicial, añadir la paja seca necesaria, reforzarlo con tierra para que absorba parte del agua y moldearlo enérgicamente para asegurarte de su consistencia.

Imaginad cómo nuestras manos -acostumbradas a las pantallas digitales, a los teclados, al tacto del papel de nuestros libros- estaban ahora dentro de esa masa de barro, estrujando la paja, chapoteando entre el barro.

Algunos estaban muy poco entusiasmados con la tarea y optaron por subirse al tejado a clavar las maderas del suelo del granero o transportar materiales de un lado a otro. Pero aquí una servidora comenzó a disfrutar cada vez más haciendo el adobe. El capataz estaba contento conmigo. Comenzó incluso a hacer bromas, a reírse cuando me salpicaba esporádicamente  y observar mis muecas ante su desparpajo al convertir todo el espacio de trabajo en un auténtico caos similar a una montaña de mierda enorme.


En ese momento decidí que debía implicarme al 200%. Con las manos llenas de barro me dibujé en la cara las dos rayas características de combate. María estaba preparada. La sonrisa de Mikola -que siempre dejaba ver varios dientes dorados- aceptaba mi reto. Me lancé a la tarea no sin antes reírme con él y dibujarle en su cara los mismos signos de batalla.
Disfruté las 6 horas bajo el sol, sudando, pringada entera, estrujando mis manos entre el barro, y preparando finalmente unas bolas de adobe del tamaño de un balón de baloncesto cuando al empezar apenas superaban la forma de una pelota de tenis.
Las risas con las traducciones, mis intentos de hablar ruso, sus largas conversaciones en ucraniano y el aumento de la energía, mayor productividad, comenzaban a hacer memorable la escena.
“Kontrol’! Kontrol’! decía Mikola en voz alta poniéndose en pie para supervisar la producción de cada uno. Desafortunadamente mis compañeros no obtuvieron los mismos halagos que yo, hasta tal punto que me ofreció luego un chupito de su licor casero ( “samogon” самогон, muy típico en Ucrania, hecho de manera artesanal con fécula de patata, ilegal para venderlo y con una graduación altísima) como premio al buen trabajo.

La satisfacción de sentirse útil, capaz, el orgullo de haberme enfrentado con éxito a la tarea y el reconocimiento por su parte, fueron la guinda de la jornada.

Ducha de agua fría. Frotar bien el cuerpo para librarme el barro. Comenzaba a ver por fin mis dedos despejados, magullados, las uñas hechas un desastre. No necesitaba ningún espejo porque era perfectamente consciente de mi sonrisa. Feliz. Ese chupito que casi abrasó mi garganta, no aparecerá dentro de mis méritos o premios en el CV, pero el valor e importancia que tiene para mi es incalculable.

Brindamos al grito de “Слава Україні! Героям слава!” Slava Ukrayini! Heroyam slava!) que se traduciría al español como “¡Gloria para Ucrania! ¡Gloria a los héroes!”, un slogan con mucha historia pero que está recobrando fuerza dadas las circunstancias políticas actuales.

Curso de formación: OAT para EVS

Tras mi viaje en tren desde Kharkiv, pasando por Kiev, llegué a Slavske casi un mes después de aterrizar en Ucrania. Ahí comienza mi curso de formación como voluntaria europea. En la jerga oficial se conoce como OAT (On Arrival Training) para EVS (European Voluntary Service). Lo organiza la agencia SALTO – Youth EECA, Eastern Europe and Caucasus Resource Centre.

El curso tiene lugar en las montañas cárpatas del oeste de Ucrania, donde nos reunimos los EVS de Europa del Este que acabamos de comenzar nuestro proyecto con la finalidad de ayudarnos e introducirnos en el programa. El pueblecito se llama Slavaske, una zona muy rural, donde tan sólo en invierno reciben a algunos turistas. La pequeña población no tiene mucho comercio, aunque hay varios hoteles que fortalecen la zona. El tren cruza el pueblo varias veces al día, siendo el único ruido que irrumpe en la serenidad de las montañas.

El hotel es un pequeño resort rural en una zona de montaña muy popular en el oeste del país sobre todo en época de esquí, aunque también en verano es muy común para una buena escapada local.

No puedo evitar resaltar el grupo de ovejitas que hay en el hotel, el mejor corta césped que existe. Al parecer es bastante habitual que hoteles de este estilo tengan animales de la zona bien sea para aprovechar sus productos o como en este caso, para dejar el césped a punto.

Tenemos dos personas encargadas de la formación, una supervisora de la propia agencia SALTO, y una coordinadora general. Somos un total de 12 EVS y la mayoría nos hemos incorporado a nuestros respectivos proyectos en el último mes. 3 españoles, 3 polacas, 2 italianos, 2 franceses y 1 portugués. Los EVS de Bielorusia no han podido venir al curso por motivos relacionados con la situación política actual, así que finalmente sólo estamos aquí los EVS de Ucrania y Moldavia.

Desde la tarde del jueves 15 de mayo y hasta el martes 20 mayo, tenemos una agenda llena de sesiones intensas de introducción al EVS, interculturalidad, Erasmus+, información general, conflictos y condiciones generales. Se trata de una toma de contacto directa con la teoría y las normas que regulan los programas de EVS en Europa del Este. Actividades en grupos, momentos de reflexión personal, debates, presentaciones, dinámicas y todo tipo de retos. 

Todos los programas de EVS dedican un 25% al desarrollo de un proyecto personal. Lo que supone que si como voluntaria europea trabajo 5 días a la semana, me corresponde más de uno de esos días para dedicarlo a mi proyecto personal. En el curso de iniciación se ha hecho mucho hincapié en cómo queremos encaminar nuestro proyecto, qué ideas tenemos, qué queremos conseguir y cuál es nuestra meta. El proyecto personal de cada EVS está relacionado con los mismos sectores en los que tenemos firmado nuestro acuerdo, en mi caso es el Arte.

Dentro del programa del curso tuvimos también una tarde libre donde hicimos una excursión a las montañas. La sorpresa fue el transporte: un camión antiquísimo para todos que nos regaló unas cuantas risas y varios botes en el culo. Las subidas fueron impresionantes, respirar un aire puro y disfrutar de un paisaje formidable. Pudimos también visitar un memorial que hay en la zona a Stepán Bandera, el líder nacionalista ucraniano que tuvo un papel muy relevante en la Segunda Guerra Mundial ayudando a muchas familias a refugiarse en las montañas.

Tras los días del curso y unas buenas jornadas de reflexión personal comienzo a esbozar una idea sobre lo que podría plantearme desarrollar como proyecto personal. 

Los temas tratados durante estos días han sido principalmente todo lo relacionado con el EVS, las modificaciones del programa Erasmus+, Youth in action, la figura del mentor, el seguro médico, las responsabilidades como EVS, el proyecto personal, la organización de envío y la organización de acogida.

Durante estos días de trabajo se llega a hacer una auténtica piña con los asistentes, trabajando codo con codo en cada sesión junto a los monitores y clarificando todas las cuestiones y dudas que tenemos como principiantes.

Dentro de unos meses volveremos a encontrarnos todos en un nuevo curso a mitad de nuestra estancia como EVS.

Curso de formación a cargo de la Comisión Europea

Esta última semana he asistido a un curso intensivo para workcamp leaders  organizado por la Unión Europea. La UE prepara constantemente sesiones para completar la educación de todas aquellas personas que se involucran en proyectos internacionales de la mano de profesionales de prestigio.

Del 2 al 10 de mayo estamos reunidos en un modesto complejo hotelero en Pustomyty, una zona rural junto a un lago y retirado del bullicio de la ciudad, a unos 10km de Lviv (zona este de Ucrania). Somos un grupo diverso de unas 25 personas procedentes de diferentes organizaciones con proyectos de voluntariado. 5 son de Ucrania, 2 de Georgia, 1 Armenia, 1 inglesa residente en Rumanía, 3 de Bélgica, 1 Austria, 1 Suecia, 1 Holanda, 4 Italia, 1 Grecia, 2 Croacia y 1 España, que ya sabéis evidentemente de quién se trata.

El curso ha estado dirigido y coordinado por Julia Myasisheva (Directora de SVIT Ucrania) y Mauro Carta , formador y experto de SCI (Servicio Civil Internacional).

Básicamente consiste en una semana de convivencia bajo una agenda intensa de actividades, sesiones de formación, teoría y dinámicas de grupo. El objetivo principal es formar a todos los participantes de cara a sus próximas participaciones como group leaders en proyectos internacionales donde tendrán que afrontar conflictos con personas de diferentes culturas, lidiar con los problemas, establecer contacto con la gente local donde se desarrolle el proyecto y atender las circunstancias de sus respectivos grupos. Durante estos días de curso se combinan las sesiones prácticas con las teóricas para poder orientar adecuadamente a todos los participantes, aunque muchos de ellos ya tiene experiencia previa.

Las primeras sesiones teóricas se centraban en la estructura de las organizaciones  como el SCI (Servicio Civil Internacional) y la Comisión Europea, así como de sus funciones e historia. Se han abordado cuestiones como las diferentes formas de liderar un grupo (democracia, autocracia, laissez-faire), los derechos y deberes de un group leader, motivación del grupo, formas de comunicación intercultural, etc.

La parte práctica ha consistido en todo tipo de actividades tanto de manera individual como en grupo, para desarrollar la capacidad de liderazgo de cada uno así como fortalecer nuestras herramientas para resolver posibles situaciones de conflicto.

El programa a su vez ha tenido cada día una actividad de ocio donde los participantes tenían la posibilidad de conocerse más a fondo y relacionarse entre ellos siempre con un trasfondo relevante. Tuvimos una velada cultural internacional donde cada país hizo una presentación, mostró sus productos típicos e incluso bailes tradicionales. Probamos desde varios tipos de vodka ucranianos, galletas belgas, mermelada rumana, dulces griegos, golosinas suecas, pan austriaco… un despliegue de banderas, música tradicional, y sobre todo bebidas típicas de cada país como cerveza, vodka, licores, palinka o vino.

Dentro de la parte de ocio tuvimos una salida a Lviv donde disfrutamos primero de un recorrido por el centro turístico de la ciudad, tiempo libre y una cena en un restaurante típico muy peculiar.

Hemos disfrutado de una semana de formación en un ambiente estupendo donde los participantes hemos compartido nuestras experiencias anteriores para asumirlas en grupo como parte del aprendizaje. Se han trabajado situaciones de conflicto por diversidad cultural, género, orientación sexual, religión, personalidades opuestas, repartición de roles, responsabilidad o contextos críticos.  Los proyectos o campos de trabajo donde los participantes asumirán el papel de group leader serán de temática variada como naturaleza y medio ambiente, discapacidad, infancia, adolescencia y juventud, proyectos de reconstrucción y rehabilitación, repoblación, educación… o como es en mi caso, Arte y Cultura.

2014-05-09 17.43.14

El desarrollo del curso depende también en parte de la capacidad de sus directores en liderar la formación y establecer el calendario de actividades. En este caso el resultado es muy positivo y satisfactorio. La evaluación general ha sido muy efectiva con opiniones muy favorables.

Este tipo de inversiones europeas permite formar conscientemente a las personas que van a ser una pieza clave en el desarrollo de un proyecto o actividad, facilitándoles así todo tipo de herramientas para desarrollar su trabajo.

A nivel personal me llevo muchos recuerdos entrañables de estos días, personas maravillosas, apuntes sobre temas muy interesantes, una compañera de habitación inolvidable, algo de dolor de estómago por la comida y un montón de fotos que compartir. Sin duda es una experiencia muy positiva que ayuda a despejar dudas y afrontar cuestiones de interés.