Año nuevo, palabras nuevas.

Cuando os digo que el ruso no es un idioma fácil, no miento. Ni en mi época de estudiar mandarín ni con un árabe de supervivencia en el desierto, me había estrujado tanto los sesos.

Después de más de siete meses he conseguido aprender a leer, escribir de manera limitada, entender… pero expresarme no es tan fácil.

Ya de entrada mi profesora particular de ruso me dice que no hace falta mirarme para reconocer que soy extranjera, que sólo con escucharme dar las gracias tanto y pedir “por favor” siempre las cosas, cualquiera se percata de que no soy local.

Para pasar desapercibida he aprendido a “poner cara de ajo” a las cajeras, contestar sólo con monosílabos, gestos tercos, y no mantener demasiado la mirada. La gente de estas tierras es muy distante. Al conductor del autobús parece que le molesta si dices “buenos días”, y cualquier dependienta se pondrá a colocar cosas antes que tener que hablar con un cliente.

La comunicación fluye de manera diferente y la forma de comunicarnos está directamente ligada a la cultura del entorno.

Como primer post del 2015 he recopilado algunas palabras en ruso dignas de mencionar.

La palabra más larga en ruso que figura en el libro Guinness de los récords del 2003, es:

Превысокомногорассмотрительствующий 

Se trata de un adjetivo de 35 letras de la lengua burocrática del siglo XIX para dirigirse de manera formal y educada a los clérigos. Algo parecido a mezclar “Su Excelencia”, “Su Alteza” y “Su Majestad”.

 

Bодогрязеторфопарафинолечение

Es el nombre más largo, 29 letras para designar lo que sería”Tratamiento-lodos de agua-turba-cera-aplicación”. (Diccionario ortográfico de la Academia Rusa de Ciencias)

 

электрофотополупроводниковый

adejetivo de 28 letras que significa “electrofotosemiconductivo”.

 

человеконенавистничество

24 letras que se usan en la vida diaria cuando quieres hablar sobre antropofobia (Russian National Corpus).

 

НИИОМТПЛАБОПАРМБЕТЖЕЛБЕТРАБСБОРМОНИМОНКОНОТДТЕХСТРОЙМОНТ.

La abreviatura más larga, con 55 letras, se refiere a un lugar donde poder reparar cosas técnicas.

 

Después de todo esto, se echan de menos las vocales de la ruleta de la suerte o un buen crucigrama donde reconocer fácilmente las letras.

Suerte a todos aquellos que quieran leer en versión original las obras de Tolstoi, Gógol o Dostoievski.

 

fuente de consulta

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La anécdota de la vaca.

A los poquitos días de aterrizar de nuevo en Kharkiv, Este de Ucrania mi agenda tenía marcado otro viaje para el siguiente curso de formación de la Comisión Europea, pero me voy a centrar en una anécdota graciosa para que veáis mis torpezas intentando aprender la lengua rusa.

Resulta que íbamos camino del hotel en un taxi, en una zona muy rural, mi compañera de trabajo y yo, cargadas con todo el material que la organización necesitaba para el curso al que asistíamos como participantes pero también como equipo técnico.

Partimos de la famosa ciudad de Lviv, al Oeste de Ucrania, en dirección a Pustomiti, a un pueblecito muy pequeño donde hay un resort hotelero de retiro, naturaleza, junto a unos lagos y un paisaje precioso.

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Un taxista muy peculiar, con rasgos muy característicos y un par de dientes de oro. Un taxi bastante descuidado, la bandera de Ucrania en el salpicadero y un icono ortodoxo presidiendo la escena bajo el retrovisor central. Aquí una servidora iba de copiloto, mi compañera Bárbara en el asiento trasero junto con nuestro equipaje y el maletero cargado al completo de material.

Un trayecto de unos 20km lleno de baches, botes, haciendo zig-zag con el taxi y recorriendo el doble de pista con tal de no dejarse los bajos en ningún socabón. 

Bárbara y yo hablando en inglés a voces para escucharnos desde el asiento delantero al trasero, las ventanillas abiertas, la radio de fondo, mientras el señor taxista me preguntaba todo tipo de cosas en ruso para amenizar el trayecto. Después de varias frases me solté, y aproveché para decirle que en España tenemos a Fernando Alonso y solemos pisar el acelerador un poquito más para pagar menos en el taxi. Captó la indirecta, pero nuestros traseros experimentaron los baches también.

Yo, toda orgullosa de haberme entendido en ruso con el señor, seguía prácticando vocabulario y frases de cortesía, mientras él se reía libremente de mis esfuerzos intentando descifrar mis composiciones lingüísticas. Mi valentía y esparpajo avanzaban más rápido que el velocímetro del taxi.

Nos adentramos en la pequeña población donde está situado el resort hotelero. De nuevo, oso a animar al taxista a aligerar el ritmo, giramos una calle a la derecha y nos topamos de frente con una señora tirando de una vaca enorme. 

Y aquí viene la escena, (con transcripción fonética)

María: “savaca”! “savaca”! STOP! “savaca”!

Taxista: niet! niet! niet sobaka!

María: “savaca”! “savaca”! STOP! STOP!

Baja la velocidad. Parados en el centro de la carretera. Bárbara desde el asiento trasero riéndose sin parar. El taxista a carcajadas enseñándome sus dientes de oro casi con flato de la risa. Mi cara todo un poema ante tal situación. La señora con la vaca se retiran. Siguen las risas dentro del taxi. Y yo sigo agarrada al salpicadero mirando al animal, sin enterarme de nada.

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Para aclarar el chiste: en ruso “собака” (sobaka) significa “perro”, mientras que “vaca” se dice “корова” (korova). Después de ese día nunca más confundiré esas dos palabras.

+2 semanas

Ya he traspasado la barrera de las dos semanas y no hay día que no encuentre algo nuevo con lo que sorprenderme. Esta semana ha sido muy corta pero intensa ya que los tres días laborales fueron muy acelerados. Estuve de nuevo en el Museo de Literatura preparando la Noche de los Museos, me pasé también por la galería de Arte, tuve mi tercera clase de ruso, comida en la organización y un par de reuniones. Tenía que dejar cerrados varios asuntos ya que mañana salgo de viaje y estaré fuera más de una semana. Mayo comienza con 11 billetes impresos sobre la mesa: tren y avión. Aún falta sumar algunos de autobús creo, pero esos sólo podemos comprarlos en destino. Este mes lo voy a pasar de estación en estación y de aeropuerto en aeropuerto, pero en todas partes hay algo desconocido esperando.

En realidad no hace falta que me vaya más lejos aún para encontrarme con cosas extrañas porque el simple hecho de salir de casa para ir al supermercado ya supone todo un reto.

Hoy he salido de casa y los ascensores no funcionaban, algo que en un edificio de 16 plantas es bastante necesario. Desde que llegué siempre me había preguntado qué pasaría en caso de avería ya que no he había sido capaz de encontrar las escaleras y hoy por fin he podido averiguarlo. La puerta del pasillo que tiene un candado enorme es la que da acceso a las escaleras y hoy por  primera vez estaba abierto. Sinceramente espero que no vuelva a ocurrir y que esas escaleras sigan cerradas siempre porque hay motivos más que suficientes como para evitar el acceso del público. Si resulta que los ascensores podrían ser el escenario ideal para cualquier película de terror de los 90 de las escaleras preferiría casi no hablar, de hecho he bajado tan rápido que no me he querido entretener ni a hacer una foto.

El portero parece que había estado ordenando el panel de anuncios de la salida y creo intuir que la barandilla de la salida tiene menos mierda de la habitual. Puede que incluso sea para resaltar los colores, ya que hoy día uno de mayo todos están más reivindicativos de lo normal. Tras la lluvia y el frío de ayer hoy había que andar con mucho cuidado. Aquí hablar de “charcos” es casi una metáfora porque no me sorprendería ver ser acuáticos habitando esas masas de agua de las calles. Así que es normal que destrocen tan pronto los coches y que los ricachones lleven todos 4×4.

De camino al supermercado me encuentro la misma estampa de todos los días: las бабушки sentadas en los bancos a la entrada de cada bloque. Al parecer comienzan a salir en cuanto se va la nieve y el invierno, y no se mueven de ahí hasta que vuelve o hasta que tienen que subir a casa a hacer la sopa. Las abuelas ucranianas se pasan el día sentadas en la puerta de casa hablando.

Tras sortear a las бабушки y a los charcos llego al súper más cercano. He de reconocer que me ha costado un poquito aprender a leer el dichoso cartel para saber el nombre aunque ahora creo que la cajera lo dice en una de las preguntas que me suelta en cuanto que llego con la compra.

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супермаркет “Сільпо” forma parte del grupo Fozzy y es la cadena de supermercados más grande de todo el país. La mayoría abren las 24h, zonas de autoservicio y precios bajos. Han sido el paso definitivo para acercar a los ucranianos a las grandes superficies, ya que siempre solían acudir a pequeñas tiendas y mercados. Creo que si algo les caracteriza es que puedes encontrar los productos básicos a granel por lo que conviene calcular un poco el volumen y peso de lo que se compra. La harina, la pasta, legumbres, arroz, cereales, galletas, caramelos… todo un desafío de vocabulario que buscar luego en la balanza, por lo que no me queda más remedio que ir al súper con el diccionario y la lista de la compra traducida. Aunque en algunas ocasiones yo llevo la palabra buscada en ruso y luego sólo la ponen en ucraniano y viceversa. Sin hablar de tipografías o escrituras, porque con tanto derroche creativo en ocasiones no hay quien reconozca las letras en las etiquetas (como sucede con el logo del propio supermercado) o quien entienda qué pone en los carteles de la frutería.

La pescadería tiene una amplia variedad de productos que pueden llegar a sorprendernos principalmente porque aquí se consumen de manera muy diferente. La charcutería está dominada por todo tipo de salchichas mientras que el centeno es el anfitrión en la panadería. Por supuesto el vodka domina los pasillos de la bebidas y los congelados también tienen pescados al peso. La parte más complicada es comprar productos que no se identifican tan fácilmente como la lejía o el acondicionador del pelo. Ni el diccionario ni las 3 aplicaciones del móvil me han sabido decir con qué me voy a lavar ahora el pelo.

Espero ir progresando con el idioma poco a poco y poder desenvolverme mejor, que no quiero que se piensen que soy igual de rancia que ellos.

Mañana comienza mi siguiente aventura: un viaje en tren para cruzar el país de punta a punta y asistir a un curso de formación. Iré de Kharkiv a Lviv, más de mil kilómetros y 16 horas de trayecto en la litera superior del compartimento del vagón 19. Contenido ineludible para el siguiente post. ¡Gracias!

Domingo en Kharkiv.

Sin duda este fin de semana ha sido de lo más atípico. Esta mañana me despedí de mi compañera de piso (Bárbara) que se ha ido a su país (Polonia) para comenzar con los trámites del visado. Ella llevaba aquí dos meses y medio, por lo que tenía que salir de Ucrania antes de los 90 días. Bárbara ha decidido llevarse con ella todas sus cosas y no dejar nada en casa, contando con la posibilidad de que debido a la situación actual no le tramitasen un visado. De hecho ha recogido todo su cuarto y lo ha dejado tal cual estaba. La casa se ha quedado muy vacía, sólo hemos podido estar cuatro días juntas y lo peor es que sólo coincidiremos un día a su regreso, justo antes de que yo me vaya a un curso al Oeste del país y luego regrese a España a por mi visado igualmente.

Los festivos son los días en los que hay más posibilidades de que surja algún tipo de manifestación o movimiento en el centro de la ciudad. Casualmente esta tarde tenía mi segunda clase de ruso y habíamos quedado en plena Plaza de la Libertad, prácticamente a la hora que debía de haber convocada una manifestación. La presencia policial en la plaza era evidente y más aún cuando más tarde han llegado más autobuses llenos de policías justo cuando han comenzado a aflorar las banderas pro-Rusia en la zona. La sede de la Administración Central de Kharkiv, el edificio que domina la plaza, se ha llenado de policías protegidos con escudos y chalecos antibalas frente a su puerta mientras que la gente seguía su rutina paseando por el parque o tomando café allí mismo. Todo ha sido muy calmado y muchos son los que deciden seguir frecuentando la zona para su actividad normal.

Si los días anteriores os conté que habían aparecido todos los postes y farolas del centro pintados con banderas ucranianas, hoy he podido ver cómo habían tachado todas las banderas de las farolas de la plaza y habían pintado debajo la bandera rusa. Según quien lidera el día así cambia de color el mobiliario urbano de Kharkov.

Durante estos días de atrás junto a la estatua de Lenin de la plaza de la libertad ha habido varios puestos improvisados para recoger firmas pro-Rusia bajo unas grandes banderas rojas. La mayoría de personas que se acercan a firmar y a merodear la pequeña concentración que eso genera son personas mayores que querrían volver a la época de Stalin para que la unión les proporcionase una vivienda y una vida mejor. Como resultado de esta recogida hoy se han reunido en la plaza sobre las 17h (+3 UTC) para que a las 17.30h diese comienzo una pequeña manifestación que ha incluso salido de la plaza avanzando por сумська Вул de manera desordenada.

Al parecer al mismo tiempo, aunque esto ya no lo he vivido yo en directo, ha tenido lugar una marcha por la unidad de Ucrania que ha concentrado a mucha gente en la calles del centro portando de nuevo la gran bandera con la que otros días se habían manifestado frente a la sede del gobierno.

Desafortunadamente al final ha habido enfrentamientos entre las dos marchas, algunos hablan de los ultras ucranianos otros de la provocación de los pro-rusos, lanzando piedras y encendiendo bengalas. Como resultado varios heridos y algunos, según informan los medios, hospitalizados. Al coger el autobús (conocido como “Marshrutka”) de vuelta a casa he podido ver cómo habían instalado varias tiendas de campaña junto a la estatua de Lenin. Al igual que ha sucedido en noches anteriores algunos manifestantes pretenden quedarse a dormir en la plaza pero no sabemos si llegarán a conseguirlo.

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En el transcurso de la tarde mi profesora de ruso (Lena, 25 años) me ha confesado su apoyo a Rusia y a todo este movimiento, afirmando que cree que Putin resolvería mucho mejor la situación actual de Ucrania y la crisis actual de su país. Es la primera ucraniana dentro del círculo de personas cercanas con las que me relaciono o trabajo, que apoya abiertamente a Rusia. Supongo que debido a la posible relación de ideas del sector Arte y cultura al que pertenece el resto de contactos que tengo aquí y que sea por ello apoyen con firmeza la postura de defensa de su bandera o decidan en todo caso no expresarse de manera política o incluso involucrarse en este conflicto. Sinceramente, me ha sorprendido muchísimo cómo ha expresado sus ideas y cómo ha pretendido que entendiese su postura. Me reservaré el resto de conversación que hemos tenido ya que sólo ha conseguido irritarme al contar su manera de percibir la diferencia de géneros y nacionalidades.

Por lo que dicen las noticias y los periodistas enviados a esta zona, el punto caliente ahora se concentra en Slovyansk y alrededores a algo menos de 200km de aquí. En esa zona es donde están los tanques y los militares. Hay varios periodistas españoles en la zona que cuentan desde su twitter y los medios a los que pertenecen, el acontecimiento de los hechos. Si queréis informaros en español sobre el conflicto os recomiendo seguir a Alberto Sicilia , Mikel Ayestaran  y Gonzalo Wancha.  Todos ellos están dentro de mi lista de twitter “Ucrania / Rusia” junto a otros medios internacionales.

Nuestro barrio, lleno de parques, mamás y niños.

Nuestro barrio, lleno de parques, mamás y niños.

Afortunadamente aunque días como hoy dan lugar a enfrentamientos, en mi barrio la vida sigue y el ambiente está muy tranquilo. Al coger el autobús de vuelta y llegar a mi parada, encontrarme todo el parque lleno de mamás con los carritos de bebés, abuelos paseando y las terrazas de los bares llenas, he respirado profundamente.

Sinceramente yo creo que el conflicto ucraniano va para largo, con muchos intereses ocultos en todas partes y una importante división social entre el oeste y este del país. Podría pensarse que se trata más de un problema interno que de un conflicto con la potencia vecina, aunque su implicación activa no ayuda nada a la hora de resolver la situación. Occidente tampoco aligera el asunto de ningún modo ni ayuda a la resolución del mismo. Pero yo creo que en realidad se está prestando mucha atención a los episodios violentos aislados de manifestaciones y la presencia de militares en algunas zonas, cuando la parte más importante debe de estarse cociendo de manera oculta y nadie sabe exactamente cómo podría evolucionar.

¿Conclusiones? El viento determina la dirección del aire.

Ruso e inglés, día de idiomas.

Hoy martes 22 de abril de 2014 he tenido mi primera clase de ruso con profesora particular dentro del programa en el que trabajo como EVS. Dejar constancia de que he comenzado desde bajo cero.

Para quien no lo sepa, muchos de los proyectos de EVS (European Voluntary Service) o SVE (Servicio de Voluntariado Europeo) incluyen clases de idiomas para poder desarrollar adecuadamente el trabajo asignado para el cual los candidatos hemos sido elegidos tras pasar el proceso de selección o aceptación de las propuestas.

En mi caso aceptaron mi candidatura para coordinar y trabajar en el marco de eventos culturales y festivales de arte, por lo que muchas de las personas encargadas de las diferentes organizaciones hablan inglés pero evidentemente para poder tener una inmersión en el terreno se incluyen las clases particulares de lengua rusa.

En la ciudad de Kharkiv, situada Este de Ucrania cerca de la frontera con el país vecino, se habla tanto ruso como ucraniano y aunque hay una diferencia notable en las terminaciones de las palabras, el ruso tiene una presencia notable en la comunicación local.

Lena, mi profesora, ha estado durante más de dos horas insistiendo en la pronunciación de cada palabra. Hemos comenzado con las cosas más sencillas como saludar, contar hasta cinco, direcciones y el alfabeto. Sinceramente ha sido una clase cargada de información que espero procesar correctamente esta noche con la almohada. Mucho me temo que ambas nos tendremos que esforzar mucho para conseguir buenos resultados y aprender a leer lo antes posible para que mi estómago no tenga que volver a resentirse si compro en el supermercado el producto incorrecto.

Continuando un poco con el balance de la jornada, en la oficina de la organización donde trabajo (SVIT Ukraine) estamos preparando un evento para el próximo sábado por el aniversario del Accidente de Chernóbil sucedido el 26 de abril de 1986. Chernobyl es una ciudad en el norte de Ucrania, en el Oblast (sistema de división de regiones/comunidades ucraniano) de Kiev. Yo me voy a ocupar de unos talleres de estampación y serigrafía que espero que podamos desarrollar con éxito.

Los horarios de las comidas no se respetan del mismo modo del que algunos puedan estar acostumbrados en España, por si hubiera que poner una referencia, así que la jornada se extiende sin contemplar rigurosamente estas pausas.

Por la tarde estuve en un club de lectura de inglés al que me unido gracias a João, un voluntario portugués de misma organización que me está introduciendo en la vida social local. Más que seguir un calendario o agenda de lectura procuran mantener conversaciones activas en inglés eligiendo temas de actualidad propuestos cada vez por uno de sus miembros. Nos reunimos en una librería del centro donde casualmente entré el primer día que recorrí la ciudad para comprar un mapa. El grupo es muy variado y en la sesión de esta tarde nos hemos juntado más de veinte personas, en su mayoría ucranianas, pero también con gente de Irak, Turkmenistán, India y Canadá.

Al llegar a casa he conseguido por fin charlar un rato con mi compañera de piso Barbara, de nacionalidad polaca, que es también voluntaria en mi misma organización. Desde que llegué sólo habíamos coincidido un día y no habíamos tenido mucha oportunidad de intercambiar opiniones. Los programas de EVS incluyen el alojamiento de los voluntarios y según el proyecto puede ser en residencias, pisos compartidos o familias. En mi caso ya habéis visto la suerte que he tenido con las cortinas de la habitación y la espantosa alfombra que ocupa la pared principal. Sinceramente espero que el monstruoso cabecero de la cama pueda salvarme en el caso de que semejante mamotreto se desprenda.

Pensé en bautizarla como “La habitación de los horrores” pero después de un par de limpiezas –concienzudamente simulando a mi madre bayeta en mano- y extender las cuatro cosas que he traído, he decidido familiarizarme con ella lo máximo posible y entrar de lleno en el ambiente ucraniano.

Así que con vuestro permiso y pasando las dos de la mañana en mi reloj de aquí, me retiro a mi extravagante cuarto a ver si descanso la cabeza del combinado lingüístico del día.

 

Buenas noches.

Споко́йной но́чи.

spa-kój-naj nó-chi