Good Bye Lenin

La ciudad sigue perpleja. Lenin se ha caído. Se ha roto. Su nariz pasó de ser uno de los puntos más honoríficos de la urbe a un codiciado trozo de metal dentro de una mochila.

El domingo el alcalde de Kharkiv firmó la petición consintiendo la retirada de la monumental estatua de Lenin. Posteriormente los comentarios en Facebook del Ministro del Interior sugiriendo que dejasen caer a Lenin alimentaron más aún el debate. El ministro sugería en las redes sociales que la policía se centrase en “la seguridad de la gente y no en la del ídolo”. Durante los últimos meses Lenin estaba 24 horas al día custodiado por la policía. No había un sólo minuto en el que el Vladímir pudiera sentirse solo. Los oficiales no dejaban ni pisar la zona de césped más cercana, ni mucho menos subirse a los escalones para despedirse del verano.

El mismo domingo hubo una marcha por la paz que recorría el centro. “Kharkiv es Ucrania”, “por la paz en Kharkiv”, “gloria a Ucrania”, son los lemas más extendidos tanto en letreros, banderas, pintadas o pancartas. Los nacionalistas más extremos no quedaron satisfechos con un simple paseo pacífico, sino que decidieron sacar las herramientas a la calle y con una Dremel cortar los tobillos de Lenin.

La plaza de la libertad de Kharkiv tiene una señal de streaming de video en directo. Esa noche tuvo su momento más álgido. Todo el mundo estaba online viendo cómo se templaba el ambiente en el centro. La mañana del lunes los principales medios internacionales (BBC, RAI, IBT, Forbes, VOA, Le Parisien…) destacaban la noticia con las imágenes más impactantes. Pero a medida que avanzaba el día, la plaza se llenaba de incrédulos. Todos fuimos a comprobar, cámara en mano, que realmente Lenin se había ido. Una mezcla sociológica intergeneracional se encontraba ante el pedestal vacío. Abuelas soviéticas, jóvenes ucranianos, estudiantes extranjeros, trabajadores internacionales. Todos querían un selfie con el fantasma.

Me sorprendió ver escenas con familias enteras examinando el cambio. Matrimonios empujando el cochecito de su bebé mientras juzgaban los restos. Un abuelo apoyado en su bastón, con su fotómetro, su analógica, intentando guardar el equilibrio para conservar la que será posiblemente su última instantánea más histórica.

Es difícil imaginar la sensación que podrían sentir todas esas personas al ver derribado uno de los símbolos más controvertidos de su ciudad. Muchos habían pasado jornadas anteriores llevando flores y concentrándose bajo el grito comunista a los pies de quien fuera un ídolo para el pueblo soviético. Otros llevaban años ansiando esta despedida. El debate estaba latente. Meses atrás la excusa oficial para no mover la estatua contemplaba casi detalladamente la estructura arquitectónica y posible peligro de accidente en el techo del subterráneo del metro que pasa bajo la plaza. Tras la firma del alcalde se contempló la posibilidad de reunir todos los símbolos soviéticos restantes -liderados por la misma estatua- en un museo histórico. Pero Lenin no ha podido aguantar más tiempo erguido. Lenin, representado siempre guiando al pueblo, ha caído.

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No sabemos cuáles serán las posibles consecuencias de este acto de vandalismo descontrolado, pero está claro que la policía podría haberlo detenido y sin embargo quedó al margen. Hay demasiados intereses ocultos que nunca serán revelados. Se habla de una pérdida de veracidad en la alcaldía, especialmente desde que dispararon a su representante, suceso que muchos plantean como un montaje estratégico político al igual que esta reacción de “laissez-faire” del cuerpo oficial. Pero bien es cierto que siendo una de las plazas más grandes del mundo seguía presidida por la que también era un de las esculturas más grandes del líder. Durante este año vimos la retirada de representaciones similares en otras ciudades ucranianas y Kharkiv, la segunda ciudad del país, seguía cobijando el monumento.

Está claro que esta experiencia no deja de alimentar mi memoria de sucesos asombrosos, pero quién me iba a decir que iba a ser testigo de acontecimientos de tal magnitud. Good Bye Lenin.

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Domingo en Kharkiv.

Sin duda este fin de semana ha sido de lo más atípico. Esta mañana me despedí de mi compañera de piso (Bárbara) que se ha ido a su país (Polonia) para comenzar con los trámites del visado. Ella llevaba aquí dos meses y medio, por lo que tenía que salir de Ucrania antes de los 90 días. Bárbara ha decidido llevarse con ella todas sus cosas y no dejar nada en casa, contando con la posibilidad de que debido a la situación actual no le tramitasen un visado. De hecho ha recogido todo su cuarto y lo ha dejado tal cual estaba. La casa se ha quedado muy vacía, sólo hemos podido estar cuatro días juntas y lo peor es que sólo coincidiremos un día a su regreso, justo antes de que yo me vaya a un curso al Oeste del país y luego regrese a España a por mi visado igualmente.

Los festivos son los días en los que hay más posibilidades de que surja algún tipo de manifestación o movimiento en el centro de la ciudad. Casualmente esta tarde tenía mi segunda clase de ruso y habíamos quedado en plena Plaza de la Libertad, prácticamente a la hora que debía de haber convocada una manifestación. La presencia policial en la plaza era evidente y más aún cuando más tarde han llegado más autobuses llenos de policías justo cuando han comenzado a aflorar las banderas pro-Rusia en la zona. La sede de la Administración Central de Kharkiv, el edificio que domina la plaza, se ha llenado de policías protegidos con escudos y chalecos antibalas frente a su puerta mientras que la gente seguía su rutina paseando por el parque o tomando café allí mismo. Todo ha sido muy calmado y muchos son los que deciden seguir frecuentando la zona para su actividad normal.

Si los días anteriores os conté que habían aparecido todos los postes y farolas del centro pintados con banderas ucranianas, hoy he podido ver cómo habían tachado todas las banderas de las farolas de la plaza y habían pintado debajo la bandera rusa. Según quien lidera el día así cambia de color el mobiliario urbano de Kharkov.

Durante estos días de atrás junto a la estatua de Lenin de la plaza de la libertad ha habido varios puestos improvisados para recoger firmas pro-Rusia bajo unas grandes banderas rojas. La mayoría de personas que se acercan a firmar y a merodear la pequeña concentración que eso genera son personas mayores que querrían volver a la época de Stalin para que la unión les proporcionase una vivienda y una vida mejor. Como resultado de esta recogida hoy se han reunido en la plaza sobre las 17h (+3 UTC) para que a las 17.30h diese comienzo una pequeña manifestación que ha incluso salido de la plaza avanzando por сумська Вул de manera desordenada.

Al parecer al mismo tiempo, aunque esto ya no lo he vivido yo en directo, ha tenido lugar una marcha por la unidad de Ucrania que ha concentrado a mucha gente en la calles del centro portando de nuevo la gran bandera con la que otros días se habían manifestado frente a la sede del gobierno.

Desafortunadamente al final ha habido enfrentamientos entre las dos marchas, algunos hablan de los ultras ucranianos otros de la provocación de los pro-rusos, lanzando piedras y encendiendo bengalas. Como resultado varios heridos y algunos, según informan los medios, hospitalizados. Al coger el autobús (conocido como “Marshrutka”) de vuelta a casa he podido ver cómo habían instalado varias tiendas de campaña junto a la estatua de Lenin. Al igual que ha sucedido en noches anteriores algunos manifestantes pretenden quedarse a dormir en la plaza pero no sabemos si llegarán a conseguirlo.

2014-04-27 19.59.16

En el transcurso de la tarde mi profesora de ruso (Lena, 25 años) me ha confesado su apoyo a Rusia y a todo este movimiento, afirmando que cree que Putin resolvería mucho mejor la situación actual de Ucrania y la crisis actual de su país. Es la primera ucraniana dentro del círculo de personas cercanas con las que me relaciono o trabajo, que apoya abiertamente a Rusia. Supongo que debido a la posible relación de ideas del sector Arte y cultura al que pertenece el resto de contactos que tengo aquí y que sea por ello apoyen con firmeza la postura de defensa de su bandera o decidan en todo caso no expresarse de manera política o incluso involucrarse en este conflicto. Sinceramente, me ha sorprendido muchísimo cómo ha expresado sus ideas y cómo ha pretendido que entendiese su postura. Me reservaré el resto de conversación que hemos tenido ya que sólo ha conseguido irritarme al contar su manera de percibir la diferencia de géneros y nacionalidades.

Por lo que dicen las noticias y los periodistas enviados a esta zona, el punto caliente ahora se concentra en Slovyansk y alrededores a algo menos de 200km de aquí. En esa zona es donde están los tanques y los militares. Hay varios periodistas españoles en la zona que cuentan desde su twitter y los medios a los que pertenecen, el acontecimiento de los hechos. Si queréis informaros en español sobre el conflicto os recomiendo seguir a Alberto Sicilia , Mikel Ayestaran  y Gonzalo Wancha.  Todos ellos están dentro de mi lista de twitter “Ucrania / Rusia” junto a otros medios internacionales.

Nuestro barrio, lleno de parques, mamás y niños.

Nuestro barrio, lleno de parques, mamás y niños.

Afortunadamente aunque días como hoy dan lugar a enfrentamientos, en mi barrio la vida sigue y el ambiente está muy tranquilo. Al coger el autobús de vuelta y llegar a mi parada, encontrarme todo el parque lleno de mamás con los carritos de bebés, abuelos paseando y las terrazas de los bares llenas, he respirado profundamente.

Sinceramente yo creo que el conflicto ucraniano va para largo, con muchos intereses ocultos en todas partes y una importante división social entre el oeste y este del país. Podría pensarse que se trata más de un problema interno que de un conflicto con la potencia vecina, aunque su implicación activa no ayuda nada a la hora de resolver la situación. Occidente tampoco aligera el asunto de ningún modo ni ayuda a la resolución del mismo. Pero yo creo que en realidad se está prestando mucha atención a los episodios violentos aislados de manifestaciones y la presencia de militares en algunas zonas, cuando la parte más importante debe de estarse cociendo de manera oculta y nadie sabe exactamente cómo podría evolucionar.

¿Conclusiones? El viento determina la dirección del aire.