NIEVE, y en mayúsculas.

Ayer, toda emocionada, me prometí no acostarme sin haber compartido con vosotros la emoción de otra nevada tan rápido. Pasé frío, mucho frío. Llevábamos unos días con temperaturas heladoras pero sin hielo, humedad pero sin agua… presentíamos que se avecinaba la nieve. No dudé ni un momento en contaros mi asombro ante la velocidad con la que se había cubierto de blanco la ciudad. Pero esta mañana al despertarme con los pitidos del camión del agua,  mi cara de boba y mi sonrisa de inocente eran dignas de haber sido perpetuadas. Pare empezar, he saltado de la cama a las 8:20 con el reclamo para rellenar nuestras garrafas. Sabía que tras la sopa del día anterior, me quedaba poca agua potable. Cuando he conseguido enfundarme en varios pantalones, camisetas, polares, abrigo y coger las botellas, he llegado a la calle justo cuando ya se había ido. Para colmo había pasado el intervalo de las 8:30 y habían cortado la luz del edificio, por lo que había que usar las escaleras. El hecho de subir andando no es relevante, incluso teniendo que llevar toda la compra, el problema es que las escaleras de mi portal parece que condujesen al más dantesco de los infiernos. Tanto es así que en uno de los rincones el olor a orín puede provocar casi arcadas, y no es la primera vez que encontramos animales muertos en algún rellano. Os juro que ni en caso de emergencia las usaría mucha gente. Mejor quedarte en casa y que se extienda el fuego, a tener que bajar 16 pisos en tales condiciones. Os he grabado todo el trayecto aquí.

Tras descubrir mi torpeza mental al equivocarme pensando que era lunes, comienzo mi jornada de domingo embobada mirando por la ventana una manta continua de nieve. Inocente de mí que ayer creía haber vivido un rato increíble, y hoy madrugón desastroso. Nevaba tanto que era incluso difícil ver los edificios de enfrente. Cuando se calma un poco el temporal, me dispongo a envolverme en capas y capas de tejidos térmicos o polares.

la foto 2Salgo de nuevo a la calle, mochila baja en la espalda -ayuda a proteger los riñones- cámara en mano y bien tapada. En ese instante, he vuelto por unos segundos al Sáhara Occidental, cuando me envolvía con el turbante lo máximo posible en las tormentas de arena y protegerme del sol. Ahora era la antagonista de la escena,  cubierta al máximo para protegerme del frío.

Pschtt, pschtt, pschtt. Un sonido maravilloso al caminar entre nieve tan fina, tan limpia, tan pura. En algunas zonas casi llegaba a la rodilla, por lo que había que cambiar “el paso pingüino” a zancadas dignas de un buen flamenco doblando sus patas. Aquí tenéis un pequeño trayecto en vídeo.

Nieve. Nieve por todas partes. Había nieve incluso en las papeleras.

DSC04950Kharkov me sorprendió mucho en verano, al ver a la gente haciendo tanta vida en la calle y disfrutando de los espacios públicos. Pues ahora asombrosamente casi sucede lo mismo, sólo que con nieve y mucha más ropa. Las familias salen a la calle. Los parques se llenan de niños. El ritmo se transforma.

Mi escena favorita: los padres tirando del trineo. Los bebés cambian el carrito por cómodos trineos bien equipados donde les envuelven en todo tipo de trajes. Los niños pequeños sentados en un modelo más sencillo, mientras que que otros tienen incluso diseños sofisticados que van retirando la nieve según avanzan. Los aparcan a la entrada del supermercado, las madres hacen la compra, montan a los críos de nuevo en el trineo y se vuelven a casa. Maravilloso. Muerta de envidia he observado a cada pequeñajo con el que me cruzaba.

La mañana la he pasado feliz, sonriendo al contemplar la nieve, con una temperatura más agradable que el frío del día anterior, e incluso algo de sol. Tras un paseo por mi barrio he decidido casi cruzar la ciudad en trolley bus para disfrutar de las vistas y terminar en el que quizás sea el parque más emblemático de la ciudad, Gorky Park. Bailando con unos elfos, competición de bolas de nieve, bebiendo té caliente, cantando canciones infantiles… me he unido -sin pensarlo ni un instante- a toda la chiquillería ucraniana que disfrutaban de la animación navideña frente al escenario principal. Os dejo también un pequeño vídeo.

Los jarcovitas suelen ser muy distantes, poco cercanos en un primer contacto. Pero si consigues entablar el más mínimo vínculo pueden llegar a ser muy entrañables, en especial las personas mayores. Allí sólo había sonrisas, abuelos gozando con sus nietos, padres contentos jugando con sus hijos, madres bailando con elfos saltarines, gente con esquíes deslizándose por las calles del parque, cámaras de fotos, parejas comiéndose a besos para entrar en calor mientras juegan en la nieve y yo. Allí estaba yo. “Solica”, que dirían algunos, pero feliz. He saboreado cada paso que he dado por la nieve, cada foto que he conseguido hacer (porque ni con guantes térmicos se aguanta el tiempo suficiente para hacer tomas más sofisticadas), cada canción que he bailado y cada miraba que cruzaba.

Ha sido un día espléndido. Esto es Navidad, así sí. Y no hay día en el que no me agradezca a mí misma (y a todos los que me han apoyado) el haberme venido hasta Ucrania en estas circunstancias.

la foto 3Lamentablemente no todo iba a ser maravilloso y blanco. Hay mucha gente viviendo en la calle, sin motivos para alegrarse por una nevada, sin nada que llevarse a la boca, sin nada para calentarse. Intentan comerciar con cualquier cosa o piden limosna mientras luchan contra el frío y las circunstancias. Sin ropa tan sofisticada para protegerse, sin el calzado adecuado para moverse, y con abrigos llenos de remiendos. Sólo espero que consigan pasar este duro invierno de la mejor manera. Enfatizando  el esfuerzo de muchos compañeros. Me despido con una sensación agridulce de vivir aquí como voluntaria mientras gozo de cada detalle de mi nueva vida y a la par compartir una realidad tan opuesta con esta gente. Buenas noches.

“Frío de cojones”

Esta tarde un amigo ucraniano me ha llevado a una muestra de teatro en una de las escuelas de Arte Dramático de la ciudad. Un sitio realmente cochambroso, un escenario que se caía a trozos, un sistema de luces y sonido prehistórico, junto con unos asientos en terrible estado. Pero aquel lugar tenía su encanto, a pesar de no nos hayamos ni quitado los abrigos durante el espectáculo. Afortunadamente había varios actos lo cual me permitían sonarme la nariz libremente sin desconcertar a nadie y frotarme las rodillas. Menos de una hora escuchando un texto de Chéjov para salir a la calle y encontrarnos todo nevado. Blanco. Todo estaba completamente cubierto. La ciudad había cambiado de color y nosotros estábamos en medio de una tormenta de nieve intentado regresar a casa. De camino, y bien tapada, sentía cómo la nieve se me pegaba en las pestañas mientras intentaba protegerme la cara con la mano.

DSC04925Por suerte sólo tenía que afrontar una pequeña capa de nieve hasta que consiguiera llegar a la parada del autobús. Observando por la ventana mientras atravesábamos el centro de la ciudad, veía cómo la gente se resbalaba por la acera o chocaba con las cosas que no veían. En esos momentos te ríes en silencio aunque sabes que luego cambiarían los papeles siendo yo quien besaría el suelo.

En el autobús, un señor mayor -de rasgos muy marcados y gran sombrero de invierno estilo soviético- se ha percatado del pequeño tembleque de mis piernas mientras que intentaba calentarme las manos. Discretamente se ha sentado a mi lado y ha sacado del bolsillo interior su abrigo una petaca para ofrecerme un trago de vodka. Ha insistido en que aceptase el calmante. Su cara no parecía aceptar negativas.

Yo sólo quería llegar a casa y no encontrarme con otro corte de electricidad. Necesitaba una sopa bien caliente para cenar porque prácticamente ni podía sentir los dedos de las manos.

Ya por fin aclimatada y cómodamente escribiendo desde mi cama, he de reconocer que ni en Suiza, ni en Suecia,ni en Finlandia, había pasado este frío.

Ejercicio de transparencia sin conciencia navideña.

Llega Diciembre. Un mes muy esperado para muchos, cargado de ilusiones, momentos especiales y noches inolvidables.

No sé por qué razón en concreto, ni desde hace cuanto, pero lo que más me motiva es ver El Grinch durante alguna sobremesa pesada.

Este año paso la Navidad fuera de casa, como tantas muchas personas, sin la familia, sin mi pareja, sin mis amigos y sin excesos.

Fuera de mi agenda quedan términos como “cena de empresa”, “sorteo de lotería”, “cotillón de fin de año”, “regalos de Reyes”, “roscón de Navidad” o “mercadillos navideños”.

La Navidad se ha convertido en la religión de los más paganos. En rituales de falsas sonrisas, estereotipos calculados, montajes efímeros y estructuras antinaturales.

Quizá toda esta experiencia como voluntaria en Ucrania me esté enseñando a superar muchas barreras, a deshacer mitos, a liberarme de tantas premisas y a descomponer estereotipos.

Quiero hacer un “Ejercicio de transparencia” con todos vosotros, con el único propósito de reafirmarme una y otra vez en que se puede vivir mejor con menos. España está pasando por un momento muy duro, por una crisis que está generando un desgaste moral incalculable. Las noticias internacionales no dejan de sorprendernos con hechos aterradores y presagios casi apocalípticos en algunas zonas.

Hoy he visto desde mi ventana una escena que desgraciadamente tenemos asumida en casi todo el planeta: ver a alguien rebuscando en la basura. En Ucrania los contenedores no suelen rebosar nunca. Hay menos desperdicios. Se aprovechan todos los restos, no hay sobras, la mayor parte de la sociedad vive con lo justo. Por lo que éste sujeto, al que observaba con detenimiento, después de revolver los despojos que había, ha retirado toda la basura para poderse llevar la bolsa de plástico que los contenía.

He decidido reflexionar en voz alta sobre lo que supone para mí enfrentarme a mi jornada como voluntaria, el renunciar a una retribución por mis horas de trabajo (como en tantos trabajos precarios sin honorarios está sucediendo ahora en España) pero el sí tener una compensación para cubrir las necesidades.

la foto (1)Mi sueldo para un mes entero, sin contar con el alojamiento que lo proporciona la organización, se desglosa de la siguiente manera este mes de Diciembre:

Comida: 1200 UAH (62,24 EUR)

Transporte: 220 UAH (11,41 EUR)

Pocket Money: 1560 UAH (80,91 EUR)

Total: 2980 UAH (154,03 EUR )

Debido a las bajadas consecutivas de la moneda ucraniana (el grivna) y al pertenecer a un programa europeo, nuestra gratificación ha ido aumentando consecutivamente

Diciembre: 2980 grivnas. (154.03 EUR)

Noviembre: 2900 UAH (150.46 EUR)

Octubre: 2740 UAH  (142.16 EUR)

Para que os hagáis una idea de los gastos en esta zona:

Mensualidad móvil con internet: 50 UAH (2,58€)

Garrafa de 6L de agua: 12 UAH (0,62€)

Botella 2L cerveza: 10 UAH (0,52€)

Capuccino en una franquicia: 20 UAH (1,03€)

Botella pequeña de vodka: 15 UAH (0,78€)

Cocktail en una discoteca: 40 UAH (2,07€)

Menú del día en cantina desde 25 UAH (1,29€)

Menú del día en franquicia desde 40 UAH (2,07€)

Plato principal en restaurante desde 30 UAH (1,55€)

1hora de clase de ruso desde 50 UAH (2,58€)

1L de leche: 8 UAH (0,41€)

4 yogures Danone 13 UAH (0,67€)

Barra de pan básica: 3 UAH (0,16€)

Billete de autobús: 4 UAH (0,21€)

Billete de metro: 3 UAH (0,16€)

Billete de tranvía: 2,5 UAH (0,13€)

Así que sinceramente, con mis 154€, me considero una privilegiada al tener a mi disposición muchos más recursos que la mayoría de las familias que a penas sobreviven con la misma cantidad de dinero pero a repartir entre muchas más bocas.

Sin duda es realmente preocupante pensar que una persona joven preparada, con experiencia, cualificada, viva mejor en el Este de Ucrania (donde tengo todas mis necesidades cubiertas) que en mi propio país, donde no era capaz de cubrir ni mis gastos más básicos.

Pero también he aprendido que si de algo puedo sentirme muy agradecida, es de tener un pasaporte europeo y no sentirme encerrada en un territorio. Poder cruzar fronteras en búsqueda de una vida mejor, de otras experiencias. Mientras que tantas otras muchas personas están literalmente ancladas a su patria.

Da igual que sea Navidad o pleno verano, porque la conciencia está presente todo el año.

Sintámonos afortunados todos aquellos que podamos levantar una copa este 2014, brindar por el 2015, y seguir soñando. Porque la vida es corta, muy corta. Y sólo nos queda disfrutar del amor, la verdad y la belleza.

La historia (casi) interminable o cómo conseguir el permiso de residencia.

Aquí comienza el relato del complejo proceso administrativo que hemos sufrido los últimos meses y el principal motivo por el que decidí no contagiar mis nervios a mis seres más queridos, escribiendo públicamente en el blog el desarrollo de los acontecimientos.

Ahora reaparezco con un post que bien podría encuadernarse y que sólo es apto para los amantes incondicionales de las largas lecturas, gente curiosa, seguidores incondicionales o lectores curiosos.

A continuación presento varios textos escritos durante este tiempo narrando todos los sucesos ahora que ya  logré el permiso de residencia y dejé de estar ilegalmente en Ucrania. Sí, esa era mi situación. No legal.

Durante septiembre y octubre hemos pasado muchos nervios, horas de espera, trámites, llamadas, fotocopias y momentos casi de miedo al tener que esquivar continuamente a la policía. Ahora, y con el documento en mi poder, puedo relatar tranquilamente lo que he vivido.

Gracias una vez más a todos los que me estáis apoyando en esta experiencia. Sin vuestro respaldo esto nunca sería lo mismo.

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camino del papeleo

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Ucrania es un país que nunca dejará de sorprenderme.

Para los despistados: estoy aquí como EVS (European Voluntary Service) dentro del programa Erasmus+ de la CE y en este momento nos vemos en la tesitura de involucrarnos en la corrupción burocrática ucraniana si queremos conseguir nuestros respectivos permisos de residencia.

Hace unos meses os contaba en un post la complejidad del proceso para obtener el visado en la embajada ucraniana de Madrid y el pésimo trato recibido. La primera vez que entré en Ucrania lo hice simplemente con mi pasaporte español, ya que como europea puedo permanecer 90 días en el destino sin tener que pedir ningún visado especial. Después volví a España para realizar los trámites pertinentes y conseguir el visado. Tras mi vuelta a Ucrania, desde el primer día que llegué, mi organización de acogida (la ONG en la que trabajo, SVIT-Ukraine) comenzó a preparar toda la documentación necesaria para legalizar mi presencia antes de que expirase mi autorización. Primero se pedió una prolongación del visado y mientras tanto, llevar siempre conmigo el pasaporte con mi visado caducado, una fotocopias, los documentos oficiales que acreditaban mi implicación en un programa de la comisión europea y los documentos de los organismos ucranianos que mencionaban que estaba en pleno proceso administrativo para obtener mi permiso de residencia justificando la caducidad de mi visado, en caso de que me dieran el alto o tuviera que pasar cualquier control.

No sé si debido a la situación política actual, las circunstancias que está viviendo el país o los procedimientos de poder impuestos, es muy común que la policía pida la documentación a los ciudadanos (especialmente en zonas de grandes aglomeraciones como por ejemplo dentro de las estaciones de metro, en medios de transporte o grandes superficies comerciales) pero la gran mayoría de los casos sólo suelen “dar el alto” a los hombres, especialmente si su aspecto no responde a los estereotipos de la zona.

Sinceramente, no es nada fácil tener al día la documentación ya que los organismos responsables de todos estos trámites dificultan de manera continúa el proceso y muchas veces sólo acceden a completar el registro previo pago bajo la mesa. En ocasiones si la policía encuentra una documentación incompleta también aprovecha para amenazar al sujeto y pedirle dinero o cualquier tipo de favor a cambio. Desgraciadamente dentro de mi círculo cercano de amigos hemos vivido esta situación varias ocasiones. Tomaron todos los datos a uno de mis compañeros amenazándole con hacerle una visita extraoficial a casa si no conseguía a cambio una lista de piezas de coche que le dieron al comprobar su nacionalidad italiana y casualmente coincidir con la casa del fabricante del automóvil que el oficial de policía tenía. Le dijeron que le deban un mes para encontrar todas las piezas del Lancia o podría esperar cualquier tipo de “visita” a su domicilio. Vivió varios días de nervios y dudas, pero al final no accedió a comprar las piezas y por el momento no ha habido represalias.

También conozco de primera mano otro caso en el que un estudiante brasileño de medicina al entregar su pasaporte para completar la documentación de la universidad, tuvo que pagar una buena cifra si quería recuperar su pasaporte ya que el trabajador que realizaba la gestión le amenazó con no devolvérselo. Y no es la primera vez que le sucede cuando tiene que matricularse al inicio de un nuevo curso.

Otro incidente lo vivieron un grupo de conocidos (todos eran varones y procedentes de Irak) al ser inspeccionados en una estación de metro en el centro de Kharkov, una patrulla de policía les examinó detenidamente sus papeles. Afortunadamente todos tenían su documentación a excepción de uno de ellos. La pareja de oficiales de policía le amenazaron con detenerle a no ser que tuviera “un gesto económico con ellos”. Con la mala suerte de que el sujeto no llevaba una cantidad significante para ellos y acabó detenido, le metieron en una furgoneta y se fueron con él. En el camino el chico consiguió convencerles de que le soltasen ofreciéndoles localizar de nuevo a sus amigos para ellos pudieran darles más dinero.

Las malas lenguas cuentan que hay mucha gente que debido a la precariedad y falta de trabajo, se dedica a comprarse uniformes de policía, de oficiales, agentes del orden, de tráfico y personal de seguridad, simplemente para ataviarse e intentar sacar un sueldo a base de sobornos ilegales intimidando a la gente, especialmente a los extranjeros. Algunos recomiendan pedirles la identificación a cualquier persona uniformada que nos exija documentarnos, pero en ciertas ocasiones también puede desfavorecer el desarrollo de los acontecimientos.

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“посвiдка” conseguida

Tras varios meses de espera, recopilación de documentos, fotocopias, colas de espera, formularios y nervios, conseguí superar el primer paso de todo el proceso y junto a mi compañero portugués vivimos nuestro momento feliz al obtener nuestro “posvidka”, que es así como se conoce la acreditación -físicamente similar a cualquier pasaporte- para poder demostrar que resides en Ucrania.

El siguiente paso es citarte con el casero de la vivienda en la que te alojas e ir a una oficina gubernamental a declarar por ambas partes (acompañados de todo tipo de papeles) que estamos viviendo en el citado domicilio con el fin de que te sellen este nuevo documento. La “посвiдка” -posvidka, o permiso de residencia- no sirve para nada si no va sellado. Desde el momento que lo entregan en mano hay un mes natural para completar el proceso, presentar la documentación y conseguir la validación para el sello.

Fallamos en el primer intento. Nuestros respectivos caseros tienen que asistir para firmar la declaración, demostrar que tiene el piso en alquiler pero -al igual que tantos otros-  no querían declarar legalmente que tenían otras viviendas que les proporcionaban beneficios. Mucha gente tiene en propiedad pisos que les facilitó la Unión Soviética y al conseguir ahora una vivienda mejor, los alquilan. Generalmente no es nada fácil encontrar a gente que quiera alquilar a extranjeros. La desconfianza está al orden del día en un país donde no pueden fiarse casi ni de su propio vecino.  Finalmente conseguimos un contacto (una mujer con dos viviendas) que accedió a inscribirnos en uno de sus domicilios a cambio de una cantidad de dinero.

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Hoy, jueves 25 de Septiembre llevamos cerca de 3 horas esperando de nuevo en una oficina de registro a las afueras de la ciudad, en un barrio conflictivo según dicen, para intentarlo nuevamente.

Este proceso final fue el que falló a mi antigua compañera de casa que tuvo que regresar a su país  sin poder realizar su proyecto.

Así que hoy más que nunca hemos dormido con los dedos cruzados.

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Y así falló el proceso de nuevo.

Volvimos día tras día a madrugar e intentar ser los primeros en la cola de registro, pasar por varios despachos pidiendo comprensión con la situación y escuchar los motivos por los cuales justificaban el no acceso al permiso de residencia. Había que presentar una copia de la propiedad de la vivienda. En este caso la casa está en proceso de pagar la hipoteca, por lo que ahora piden a la dueña nueva documentación.

Completamos los papeles y volvimos.

De nuevo fallo negativo.

Motivo: la copia firmada por notario de la hipoteca de la vivienda tenía 2 años de antigüedad y la trabajadora que tiene que aceptar nuestra solicitud lo considera “muy antiguo”.

Hablamos con el banco, cuya sede está en Kiev. Mandan el original de la hipoteca a Kharkov, conseguimos una nueva copia notarial actualizada y nos presentamos de nuevo para presentar nuestra solicitud.

Respuesta: negativa.

Motivo: la funcionaria quiere ahora ver con sus propios ojos el original de la hipoteca del banco.

Insinúa que podría “agilizarse el proceso” con “una cantidad simbólica”.

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Con la puerta en las narices.

La propietaria de la vivienda habla con su banco, con el notario, con la administración regional y con el Ayuntamiento explicando el caso.

Consigue un documento oficial del banco que especifica que la copia original de su vivienda no puede salir del archivo de la entidad y que la propietaria dispone de una copia con el mismo valor.

Volvemos a la oficina de registro.

Hacemos la cola.

Presentamos los papeles.

Respuesta: negativa.

Incluso intentamos pagar el soborno que nos pedían, pero ahora la funcionaria no quiere aceptarlo. Ha decidido que nuestra solicitud no está completa y la respuesta será siempre negativa.

En ese momento la propietaria de la vivienda enseña su carnet de periodista y se acredita como prensa ante la funcionaria con el fin de exigir un trato razonable intentando convencer a la funcionaria de aceptar la solicitud a no ser que quisiera ver todo el proceso publicado.

Nos echan a voces del despacho.

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El siguiente paso que dimos fue contactar con la superior de esta funcionaria para entender qué es lo que estaba sucediendo y cómo solucionar la situación.

Nos atiende en un despacho donde reina la tranquilidad y presidido por un icono ortodoxo en un marco de plata junto a un jarrón de flores. La trabajadora admite que no es la primera vez que recibe quejas sobre el comportamiento de su compañera (de posición inferior pero aparentemente bien apadrinada) y decide llamarla en nuestra presencia para fijar una nueva cita. Situación casi surrealista.

Volvemos a la cola, los papeles, y aquella señora con cuerpo de Barbie madura, una cara casi desfigurada por la cirugía estética, una melena rubia impresionante, cejas negras pintadas y unos tacones de infarto. Presentamos de nuevo todo.

Respuesta: negativa.

Motivo: al parecer hay una nueva norma y se necesitan otros papeles.

Y así volvemos día tras día encontrándonos o bien la puerta cerrada (porque espontáneamente deciden cambiar los horarios de atención al público) o bien la ausencia repetida de esta funcionaria, que es la encargada de dar el visto bueno ante todos los registros.

Nervios. Desesperación. Cancelamos viajes, cursos que teníamos. No podemos salir de la ciudad. Nuestro visado está caducado y ya ha pasado más de un mes desde que nos entregaron el permiso de residencia pero no hemos conseguido el sello que lo valida.

Acudimos a más contactos, volvemos al despacho, nos echa incluso del pasillo de fuera, nos atiende a voces, nos tira al suelo los papeles, y así día tras día viendo cómo llega ella en su Lexus de lujo, no nos mira ni a la cara, y nos sigue evitando.

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Cambia oficialmente el proceso de regulación del permiso de residencia y afloran nuestras preocupaciones. Ahora tenemos que acudir a una oficina nueva y empezar de nuevo. El sistema se ha renovado y hay que presentar las solicitudes en otro sitio, pasar un filtro nuevo.

Acudimos, presentamos los papeles, nos encontramos con unas instalaciones implacables y un personal agradable. Recuperamos la esperanza.

Aguardamos los días pertinentes de espera con la fatalidad que descubrimos que esta nueva oficina lo que hace es supervisar los expedientes y después acaban en manos de la misma señora.

Acudimos al contacto superior a ella, le explicamos la situación desesperada y pedimos comprensión para legalizar la presencia de dos voluntarios europeos que simplemente desean desempeñar su labor y no tener miedo a moverse por la calle.

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Puerta de la funcionaria (nombre en la placa)

Aparece una solución sobre la mesa: intentar hablar con la funcionaria maleducada  y preguntarle si sería capaz de aceptar un cambio de vivienda presentando los documentos originales de otro piso cuyo dueño tuviera en propiedad para intentar así evitar tantas negativas. De esa forma nos olvidaríamos del apartamento de la periodista que nos estaba haciendo el favor y que parecía que no estaban dispuestas a congeniar nunca con la famosa funcionaria.

Llegó el momento en el que conseguimos un contacto que amablemente se ofrece a ayudarnos presentando su pasaporte y la documentación de su vivienda donde figuraríamos como residentes.

Pfffffffff…

Volvemos a esta nueva oficina, tan informatizada, tan espectacular, tan limpia, tan nueva, con unas instalaciones envidiables, donde el personal incluso sonríe en ocasiones especiales y presentamos de nuevo las dos solicitudes el viernes 31 de Octubre de 2014. Se quedan con nuestros pasaportes, toda la documentación y nos dan un trozo de papel que al parecer justifica que vayamos ahora indocumentados por un plazo de 5 días.

Ese fin de semana evitamos el metro, los sitios con mucha gente, movernos por el centro, e ir siempre acompañados. Procuramos movernos en autobús o en taxi, ir siempre con alguien nativo para que no nos reconozcan al hablar con nuestros respectivos acentos extranjeros, y pasar desapercibidos de la mejor forma posible. Las prendas de invierno nos ayudan bastante a camuflarnos entre el surtido de gorros, bufandas y capuchas de nueva temporada. Nuestro bienestar depende de un pedacito de papel que si cualquier control nos lo pide, pueden hacer desaparecer como si se tratase de un simple ticket de supermercado.

Personalmente procuro quedarme en casa y moverme a pie, sin salir demasiado de mi barrio en la periferia donde la vida es mucho más tranquila.

El miércoles 5 de Noviembre a las 15h volvemos a esta nueva oficina. Esa mañana viví otra experiencia inolvidable (que no es momento de tratar) y con el estómago vacío y los nervios a flor de piel, acudimos en búsqueda de nuestra última posibilidad. Era el último comodín que teníamos. Si esto fallaba el camino sería doblemente dificultoso.

Respuesta: afirmativa.

Documentos sellados. Alegría infinita. Descanso absoluto. Satisfacción inmensa. Felicidad a borbotones. Nuevas ilusiones. Esperanzas renovadas. Ilusiones extendidas. Ánimo recargado. Sonrisa inmensa.

El vodka cerró la jornada.

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Hoy, miércoles 13 de noviembre he encontrado el hueco en mi agenda, que desde que pudimos celebrar el gran acontecimiento se llenó de planes, reuniones, nuevos proyectos, viajes, e ilusiones.

Ahora ya puedo dormir tranquila cada día.

Salgo a la calle con la cabeza bien alta.

La mirada siempre al frente pero con el bolso a buen recaudo, porque ahora más que nunca su valor es incalculable.

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GRACIAS por vuestra lectura y apoyo.

La anécdota de la vaca.

A los poquitos días de aterrizar de nuevo en Kharkiv, Este de Ucrania mi agenda tenía marcado otro viaje para el siguiente curso de formación de la Comisión Europea, pero me voy a centrar en una anécdota graciosa para que veáis mis torpezas intentando aprender la lengua rusa.

Resulta que íbamos camino del hotel en un taxi, en una zona muy rural, mi compañera de trabajo y yo, cargadas con todo el material que la organización necesitaba para el curso al que asistíamos como participantes pero también como equipo técnico.

Partimos de la famosa ciudad de Lviv, al Oeste de Ucrania, en dirección a Pustomiti, a un pueblecito muy pequeño donde hay un resort hotelero de retiro, naturaleza, junto a unos lagos y un paisaje precioso.

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Un taxista muy peculiar, con rasgos muy característicos y un par de dientes de oro. Un taxi bastante descuidado, la bandera de Ucrania en el salpicadero y un icono ortodoxo presidiendo la escena bajo el retrovisor central. Aquí una servidora iba de copiloto, mi compañera Bárbara en el asiento trasero junto con nuestro equipaje y el maletero cargado al completo de material.

Un trayecto de unos 20km lleno de baches, botes, haciendo zig-zag con el taxi y recorriendo el doble de pista con tal de no dejarse los bajos en ningún socabón. 

Bárbara y yo hablando en inglés a voces para escucharnos desde el asiento delantero al trasero, las ventanillas abiertas, la radio de fondo, mientras el señor taxista me preguntaba todo tipo de cosas en ruso para amenizar el trayecto. Después de varias frases me solté, y aproveché para decirle que en España tenemos a Fernando Alonso y solemos pisar el acelerador un poquito más para pagar menos en el taxi. Captó la indirecta, pero nuestros traseros experimentaron los baches también.

Yo, toda orgullosa de haberme entendido en ruso con el señor, seguía prácticando vocabulario y frases de cortesía, mientras él se reía libremente de mis esfuerzos intentando descifrar mis composiciones lingüísticas. Mi valentía y esparpajo avanzaban más rápido que el velocímetro del taxi.

Nos adentramos en la pequeña población donde está situado el resort hotelero. De nuevo, oso a animar al taxista a aligerar el ritmo, giramos una calle a la derecha y nos topamos de frente con una señora tirando de una vaca enorme. 

Y aquí viene la escena, (con transcripción fonética)

María: “savaca”! “savaca”! STOP! “savaca”!

Taxista: niet! niet! niet sobaka!

María: “savaca”! “savaca”! STOP! STOP!

Baja la velocidad. Parados en el centro de la carretera. Bárbara desde el asiento trasero riéndose sin parar. El taxista a carcajadas enseñándome sus dientes de oro casi con flato de la risa. Mi cara todo un poema ante tal situación. La señora con la vaca se retiran. Siguen las risas dentro del taxi. Y yo sigo agarrada al salpicadero mirando al animal, sin enterarme de nada.

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Para aclarar el chiste: en ruso “собака” (sobaka) significa “perro”, mientras que “vaca” se dice “корова” (korova). Después de ese día nunca más confundiré esas dos palabras.

Curso de formación: OAT para EVS

Tras mi viaje en tren desde Kharkiv, pasando por Kiev, llegué a Slavske casi un mes después de aterrizar en Ucrania. Ahí comienza mi curso de formación como voluntaria europea. En la jerga oficial se conoce como OAT (On Arrival Training) para EVS (European Voluntary Service). Lo organiza la agencia SALTO – Youth EECA, Eastern Europe and Caucasus Resource Centre.

El curso tiene lugar en las montañas cárpatas del oeste de Ucrania, donde nos reunimos los EVS de Europa del Este que acabamos de comenzar nuestro proyecto con la finalidad de ayudarnos e introducirnos en el programa. El pueblecito se llama Slavaske, una zona muy rural, donde tan sólo en invierno reciben a algunos turistas. La pequeña población no tiene mucho comercio, aunque hay varios hoteles que fortalecen la zona. El tren cruza el pueblo varias veces al día, siendo el único ruido que irrumpe en la serenidad de las montañas.

El hotel es un pequeño resort rural en una zona de montaña muy popular en el oeste del país sobre todo en época de esquí, aunque también en verano es muy común para una buena escapada local.

No puedo evitar resaltar el grupo de ovejitas que hay en el hotel, el mejor corta césped que existe. Al parecer es bastante habitual que hoteles de este estilo tengan animales de la zona bien sea para aprovechar sus productos o como en este caso, para dejar el césped a punto.

Tenemos dos personas encargadas de la formación, una supervisora de la propia agencia SALTO, y una coordinadora general. Somos un total de 12 EVS y la mayoría nos hemos incorporado a nuestros respectivos proyectos en el último mes. 3 españoles, 3 polacas, 2 italianos, 2 franceses y 1 portugués. Los EVS de Bielorusia no han podido venir al curso por motivos relacionados con la situación política actual, así que finalmente sólo estamos aquí los EVS de Ucrania y Moldavia.

Desde la tarde del jueves 15 de mayo y hasta el martes 20 mayo, tenemos una agenda llena de sesiones intensas de introducción al EVS, interculturalidad, Erasmus+, información general, conflictos y condiciones generales. Se trata de una toma de contacto directa con la teoría y las normas que regulan los programas de EVS en Europa del Este. Actividades en grupos, momentos de reflexión personal, debates, presentaciones, dinámicas y todo tipo de retos. 

Todos los programas de EVS dedican un 25% al desarrollo de un proyecto personal. Lo que supone que si como voluntaria europea trabajo 5 días a la semana, me corresponde más de uno de esos días para dedicarlo a mi proyecto personal. En el curso de iniciación se ha hecho mucho hincapié en cómo queremos encaminar nuestro proyecto, qué ideas tenemos, qué queremos conseguir y cuál es nuestra meta. El proyecto personal de cada EVS está relacionado con los mismos sectores en los que tenemos firmado nuestro acuerdo, en mi caso es el Arte.

Dentro del programa del curso tuvimos también una tarde libre donde hicimos una excursión a las montañas. La sorpresa fue el transporte: un camión antiquísimo para todos que nos regaló unas cuantas risas y varios botes en el culo. Las subidas fueron impresionantes, respirar un aire puro y disfrutar de un paisaje formidable. Pudimos también visitar un memorial que hay en la zona a Stepán Bandera, el líder nacionalista ucraniano que tuvo un papel muy relevante en la Segunda Guerra Mundial ayudando a muchas familias a refugiarse en las montañas.

Tras los días del curso y unas buenas jornadas de reflexión personal comienzo a esbozar una idea sobre lo que podría plantearme desarrollar como proyecto personal. 

Los temas tratados durante estos días han sido principalmente todo lo relacionado con el EVS, las modificaciones del programa Erasmus+, Youth in action, la figura del mentor, el seguro médico, las responsabilidades como EVS, el proyecto personal, la organización de envío y la organización de acogida.

Durante estos días de trabajo se llega a hacer una auténtica piña con los asistentes, trabajando codo con codo en cada sesión junto a los monitores y clarificando todas las cuestiones y dudas que tenemos como principiantes.

Dentro de unos meses volveremos a encontrarnos todos en un nuevo curso a mitad de nuestra estancia como EVS.

XXVIII aniversario del Accidente de Chernobyl

Hoy hemos tenido nuestra primera actividad conjunto con todo el grupo de EVS de mi organización de acogida, SVIT-Ukraine-Kharkiv, ya que cada uno ha venido aquí con un proyecto diferente y no solemos participar en las mismas cosas.

El evento se ha desarrollado durante la tarde del sábado, coincidiendo con la fecha exacta del accidente, en las instalaciones de Ermilov Center de Kharkiv. Sinceramente creo que va a ser uno de mis lugares favoritos de la ciudad ya que es una galería de arte con unos proyectos muy interesantes, buen comisariado, obras inquietantes y artistas a recordar. Me ha sorprendido encontrarme tanta calidad plástica y varias apuestas audiovisuales, ya que el resto de exposiciones que he visto en la ciudad son mucho menos transgresoras y con un discurso menos arriesgado.

IMG_4430Durante el día de hoy hemos atravesado la plaza de la ciudad (Freedom Square, la tercera plaza mayor más grande en Europa) varias veces y hemos visto mucha presencia policial tanto allí como en las calles colindantes. Autobuses antiquísimos llenos de policías sentados en el suelo, con el escudo de metal apoyado en el cristal, el chaleco antibalas puesto, y jugando con el teléfono o bebiendo café mientras esperaban órdenes. Y así uno tras otro en toda la zona. Algo sorprendente porque estaban allí todos esperando a que saltara la liebre. Según avanzaba el día algunos han salido del bus a respirar un poco y estirar las piernas, y han acabado sentados en el césped con sus chalecos. La plaza estaba de lo más tranquilo. Junto a la estatua de Lenin había tres banderas pro-rusas con un grupo de abuelitos recogiendo firmas, pero no había nada más afortunadamente. Menos mal que se ha mantenido la tranquilidad porque había demasiado policía aburrido que podría haberse inspirado en caso de actuación.

Tras una larga mañana de preparativos y movilización del personal, hemos conseguido transportar todo el material y comenzar el montaje algo apurados de tiempo. El diseño gráfico de la actividad era obra de una artista local que lo ha presentado como su proyecto final de graduación.

IMG_4404La organización ha optado por mucho material impreso, flyers, trípticos, folletos de mano… pero también por unos talleres de estampación de bolsas que han sido muy bien acogidos. La inauguración ha incluído una performance -en ucraniano- con cuatro artistas, unas charlas sobre el accidente de la nuclear y sus consecuencias, varias actividades en grupo y los talleres para cerrar la programación. También había material histórico como máscaras de gas, equipos de limpieza, detectores de radiación o vestimenta de protección.

El accidente de Chernobyl ha sido uno de los desastres medioambientales más importantes de la historia que hizo saltar la alarma internacional de radiación en más de 13 países de Europa central y oriental.

Чорнобильська зона  o zona de alienación, es la zona de exclusión de 30 km alrededor del lugar del Accidente de Chernóbil. En la actualidad existe incluso una página web donde se organizan viajes guiados a dicha zona con recorridos por los puntos geográficos que tuvieron más consecuencias. Aquí dejo el link para los curiosos https://chernobyl-tour.com/english/

Durante el evento ha habido varias charlas sobre el accidente de Chernobyl y sus consecuencias, así como la presencia de gente que se vio involucrada en ello. La afluencia de público ha sido muy satisfactoria superando incluso la cantidad esperada. Tras el taller de estampación de bolsas y el de origami, se ha dado por concluído el evento con una foto final -que espero conseguir en algún momento y adjuntarla- para inmortalizarlo.

Casualmente en el transcurso del evento he conocido a quien va a ser mi tutora o mentor, que ha tardado más de una semana en dar señales de vida y al parecer hasta dentro de otra semana no podremos quedar en persona debido a su agenda. Supuestamente este apoyo tendría que haberse manifestado desde el primer día en suelo ucraniano y de manera objetiva y constante. En mi caso no ha sido tan remarcable pero para mi compañera de piso ha supuesto conocer hoy a su tutora después de tres meses aquí. El programa EVS incluye un tutor/mentor las 24horas que debe de ejercer de manera objetiva para tratar con el candidato cualquier asunto relacionado con su estancia.

Después de todo este jaleo de hoy, trabajar un sábado y llegar a casa más que reventada, nos damos por vencidas y nos vamos a la cama.

точка

Punto.