VONA, el videojuego de género, premiado en “Be the Change, Be the Game”.

El pasado 30 de marzo el equipo del estudio de videojuegos Gammera Nest estuvo en el evento “Be the Change Be the Game” organizado por GloValues en el Polo de Contenidos Digitales de Málaga.

Be the Change, Be the Game apuesta por hacer uso del videojuego como medio de transformación social. Mediante una jornada cargada de contenidos, el evento tuvo momento de charlas, presentaciones y zona de juegos.

Clara Harguindey, miembro de Gammera Nest y precursora del videojuego, fue la encargada de recoger el premio, que os enseño más abajo en la foto.

Si queréis conocer todos los detalles y el proceso del videojuego, se ha creado ESTE SITE con su evolución.

¡Ah! ¿qué no conoces aún qué es Save Gender Museum?

+info sobre  los colaboradores:
Gammera Nest
Centre of Gender Culture – Центр гендерної культури
Gender Museum

Imagen de una de las pantallas del videojuego.
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“Vacaciones en PAZ” 2017

A punto casi de finalizar el mes de marzo, comienzan los preparativos de cara el verano. Los más afortunados estarán incluso haciendo reservas de grandes paquetes vacacionales cuando otros aún mantienen la esperanza de poder si quiera sobrellevar la estación más calurosa. Y es que allí, en los campamentos de refugiados saharauis, los niños esperan ansiosos conseguir la implicación de una familia española que les permita tener unas “vacaciones en paz”.

“Vacaciones en paz” es un programa de ayuda humanitaria infantil que consiste básicamente en traer del Sáhara Occidental a un niño saharaui para que pase sus vacaciones en España durante el verano y así poder evitar enfrentarse a temperaturas extremas que alcanzan los 50º en medio de los campamentos de refugiados donde habitan.

Pero más allá de alejarse de una inhóspita donde los derechos humanos llevan vulnerados más de 40 años desde la ocupación, hay otros objetivos que completan el programa. Tal y como podemos leer desde FEMAS (Federación de las Asociaciones de Amistad con el Pueblo Saharaui en la Comunidad de Madrid) hay más objetivos:

– Posibilitar a la población infantil de los Campamentos de Refugiados Saharauis salir de las duras condiciones en las que viven.

– Realizarles reconocimientos y tratamientos médicos que resultan imposibles en los Campamentos, estudiando las posibilidades de diferentes tratamientos según las necesidades.

– Promocionar un equilibrio alimenticio que les permita recuperar los niveles necesarios de nutrientes.

– Fomentar el aprendizaje del castellano, segundo idioma oficial de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).

– Potenciar los lazos históricos que unen el pueblo saharaui con el pueblo español, concienciando sobre el problema que sufren desde hace casi 40 años

– Crear vínculos familiares durante la acogida que perdurarán una vez regresan los niños-as a los campamentos (envío de alimentos y medicinas, visitas, etc).

 

¡Anímate a acoger este verano! Puedes hacerlo desde cualquier comunidad española, ya que en la mayoría de ellas existe una asociación que coordina el programa. Aquí tienes las principales webs donde podrás encontrar más información al respecto y ponerte en contacto con la propia asociación.

Y si no puedes acoger, difunde la necesidad de encontrar familias españolas solidarias que quieran implicarse.

AQUÍ puedes consultar el listado de todas lasAsociaciones de Solidaridad con el Sáhara de los diferentes territorios del Estado, que están federadas a la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara, CEAS Sáhara (Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara).

 

 

 

 

VONA necesita tu “me gusta”.

VONA, el videojuego que está en proceso de desarrollo para el Museo de Género de Járkov (Ucrania), ha sido seleccionado para participar en el evento “Be the Change_Be the Game Day” que se celebrará el próximo 30 de marzo en Polo Digital Málaga, España. Organizado por GloValues.

Para conseguir más votos la participación del público es esencial. Por eso desde aquí para apoyar a todo el equipo que tiene detrás trabajando de manera solidaria, queremos pediros vuestro “me gusta” en la página de Facebook, donde la organización hará recuento de votos.

El proceso es realmente sencillo:

1. Entrar en la página de GloValues
2. En la columna de la izquierda buscáis donde pone “fotos”
3. Buscáis la imagen que os pongo abajo de la cocina con la pared llena de tetas como guiño a las artistas de la Womanhouse
4. ¡Click en ME GUSTA!
5. Compartir es vivir, ¡difusión por favor!

Así que esperamos que VONA llegue muy lejos defendiendo la igualdad y promoviendo un equilibrio social lejos de una sociedad heteropatriarcal donde la mujer lleva años condenada a asumir su rol.

VONA, videojuego para el Museo de Género de Ucrania

VONA (“ella” en ucraniano) es el nombre del primer videojuego de género de la historia.

VONA nace con la intención de proponer un nuevo escenario para los museos virtuales: el videojuego. Partiendo de un contexto museográfico concreto, el Gender Museum de Járkov (Ucrania) que por la compleja situación de Ucrania está en peligro de inminente cierre, nuestro videojuego pretende expandir su colección y su discurso.

Se ha desarrollado de manera colaborativa entre dos grupos de

inteligencia colectiva: uno en Ucrania y otro en España. Confiando en las características de los videojuegos, VONA se apropia de la colección del museo para contar una historia que parte de una experiencia particular, para hablar de una experiencia general. De este modo las personas que accedan al juego, muchas de las cuales jamás visitarán el museo, conocerán y empatizarán con su discurso: debemos poner fin a las desigualdades del género.

El videojuego propone a la persona que juegue que desempeñe el papel de ama de casa. Con esfuerzo y dedicación intentará complacer a la familia. Todo cambiará si las decisiones tomadas en el juego contradicen a la tediosa norma rutinaria del heteropatriarcado.

Sus mecánicas se basan en la resolución de puzles en el entorno del hogar, interactuando con las personas de la familia: madre, padre e hijos, y todo el estrés invisibilizado tras la imagen de la perfecta madre de casa.

Su estética te traslada al Museum de Járkov, sintiendo que formas parte sus salas e interactuando con diferentes ítems y secretos que te harán vivir una nueva experiencia en esto de los Serious Games.

Puedes leer su evolución AQUÍ.

Recuerda que siempre podrás consultar la web del proyecto #SaveGenderMuseum.

Ucrania – España – Ucrania, camino del visado.

Llevaba un tiempo buscando la ocasión para poder escribir en el blog todo lo sucedido durante las últimas semanas ya que como muchos sabéis he estado de visita por España. Hoy, ya instalada nuevamente en mi dirección ucraniana, es el mejor momento para proceder a ello.

Anteriormente me había desplazado desde Kharkiv, la ciudad donde vivo al este de Ucrania, a Kiev para coger el tren dirección a Slavsko, donde tuvo lugar el último curso formación al que asistí para iniciarme dentro del servicio de voluntariado europeo, podéis leer el post anterior si alguien quiere más detalles al respecto.

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Desde Slavsko viajé a Lviv en un antiguo tren ucraniano atravesando las montañas cárpatas. Recorrimos unos 132 km en aproximadamente 4h 30min. Momento en el que añoré enormemente un simple cercanías madrileño que comparado con aquel escenario sería un viaje de lujo. El precio del billete de Slavsko a Lviv es de 11 UAH (grivnas) lo que supone al cambio 0,68€. Los vagones eran un auténtico reflejo de la Ucrania más rural y humilde. Sin aire, bancos de madera y con vendedores ambulantes que ofrecían desde cuadernos con crucigramas, estampas religiosas, pipas de girasol e incluso helados que transportaban en dudosas condiciones. La variedad de pasajeros ofrecía todo un abanico de sujetos: señoras mayores con sus bolsas de rafia y pañuelo en la cabeza, pescadores con cubos llenos de trofeos recién capturados, agricultores que viajan a la capital a vender sus productos caseros, familias con niños, trabajadores, pero ningún turista. Éramos nosotros (una polaca, un italiano y yo) el centro de atención de todas las miradas. El vagón entero disfrutó de un largo viaje pendiente de cada uno de nuestros movimientos, escuchándonos hablar en un idioma extraño, vestimenta distinta y accesorios irreconocibles para muchos. Nos señalaban, nos observaban, sentías cómo su curiosidad recaía sobre nuestros gestos.

En este trayecto los pasajeros aprovechan para dormir, charlar, leer, o hablar con la gente que encuentran. Aquí no están pendientes de las pantallas de sus smartphones. Aquí no hay ni 3G y en esta zona a penas se ven pantallas táctiles. Se disfruta del viaje, del paisaje impresionante de las montañas cárpatas, de cómo el viento mueve las hojas de los árboles, de cómo cruzamos ríos y pequeñas estaciones escondidas. El tiempo parece que no avanza nunca. Reflexiono interiormente lo que supondría en épocas anteriores los largos desplazamientos. El tren viajaba casi a menos de 30 km/h, el calor era increíble, y dado el estado del cuarto de baño era mejor no beber mucho líquido durante el trayecto.

Tras un viaje fascinante repleto de miradas punzantes y una postura poco confortable sobre el banco de madera, llegamos a la estación central de tren de Lviv. Tuve la ocasión de disfrutar una vez más de casi un día en esta maravillosa ciudad y emprendí el viaje a España para conseguir el visado ucraniano. A mi paso por Lviv también tenía que recoger allí un documento imprescindible para tramitar mi visado que lamentablemente no llegó a tiempo y tuve que abandonar la ciudad sin ello, dificultando todo el proceso que os relataré a continuación.

Anteriormente había entrado en Ucrania con mi pasaporte español que como turista te permite estar 90 días en el país, pero que evidentemente no es suficiente ya que mi proyecto tiene una duración de 10 meses. Hay que comenzar el proceso de documentación que certifique legalmente mi presencia en la zona. Para ello primer paso es conseguir un visado, motivo por el cual viajé a España a la embajada ucraniana.

Estaba en un sencillo albergue del centro de Lviv pasando la noche y a la mañana siguiente comenzó la aventura sólo con una mochila como equipaje de mano y acompañada del dolor de un esguince de tobillo de la semana anterior. Desde el centro de Lviv al aeropuerto en taxi, unos 30 minutos, 40 UAH (2,47€). Y allí, casi a medio día, comienza mi tránsito aéreo por aeropuertos internacionales con una combinación de vuelos de lo más estresante.

Quisera aprovechar para contaros la tremenda situación que tuve al pasar el control de pasaportes en Lviv donde la guardia fronteriza me retuvo alegando que yo no era la misma persona que la foto y por lo tanto no me dejaban abandonar el país con dicha documentación. Mi ruso aún es muy limitado como para poder argumentar nada, y el inglés que hablan ellas (porque todas eran mujeres) era igual de escaso. Rasparon con sus uñas cada página de mi pasaporte, lo escanearon, llamadas telefónicas, búsquedas en el ordenador, un montón de preguntas. Según la policía mi imagen actual no se corresponde a mi foto del pasaporte en la que aparezco con pelo corto negro y ahora melena larga color castaño. Motivo suficiente como para sospechar de mí y retenerme ante la ventanilla.

Mis nervios comenzaron a alterarse. No dejaba de mirar el reloj. Allí parada, con mi mochila, enseñando un montón de papeles con sellos europeos explicando qué estaba haciendo en Ucrania. Tampoco entendían por qué había entrado al país por el este, en Kharkiv, y ahora salía por el oeste, Lviv. El reloj avanzaba y aquella policía no dejaba de mirarme fijamente a los ojos mientras ponía a prueba mi paciencia. Gracias a la intervención de otra policía que entendía algo más de inglés, al final conseguí el sello de salida y pude ir corriendo a la puerta de embarque pensando que estaba a punto de perder el primer vuelo y enfrentarme a un buen problema. Tenía tres vuelos que coger para poder llegar a Madrid y cruzarme prácticamente Europa de Este a Oeste.

mapa_visado_europa

Volaba de Lviv a Milán con la compañía low-cost Wizzair. Al llegar sofocada a la puerta de embarque mis nervios se terminaron instantáneamente al comprobar que el vuelo salía con retraso y no perdía el avión. Pero el retraso comenzó a incrementarse y los nervios a aflorar. De nuevo mi reloj avanzaba pero el avión ni si quiera estaba en pista. Finalmente el embarque fue fugaz y despegamos cuando casi aún no estaban todos los pasajeros sentados. Tras unas dos horas de vuelo (pero ganando una hora en el reloj) aterrizo en Milán donde supuestamente tendría casi otras dos horas de espera. Mi sorpresa fue que el siguiente vuelo salía de una terminal diferente a la que había llegado y eso supuso salir del aeropuerto, coger un autobús, llegar a la otra terminal, pasar los controles y correr para llegar a la puerta de embarque porque a las 15h salía mi vuelo dirección Barcelona con easyjet.

Tras hora y media de Italia a España llegué a Barcelona como pasajera en trásito camino de mi último vuelo. Otra vez me toca pasar los controles del aeropuerto para salir fuera, coger un autobús, cambiar de terminal, pasar los controles de entrada y llegar al embarque de mi último trayecto dirección Madrid mirando el reloj cada segundo. Despegábamos supuestamente a las 18:10h y llegaba a las 19:30h a la capital, pero vueling también despegó con retraso. Ya no había nervios. Me daba igual esperar, era el tercer y último vuelo del día.

Finalmente llego a la T4 de Madrid sana y salva con mi mochila a la espalda. Con esa satisfacción de no tener que esperar a que salga el equipaje y poder cruzar la puerta de salida corriendo para abrazar a quienes me estaban esperando impacientes.

Después de descansar y dormir unas cuantas horas plácidamente ya en España, retomé mi objetivo principal: conseguir el visado en la embajada ucraniana. En el caso de que a alguien pudiera servirle de ayuda, os voy a contar cada detalle para tramitar el visado. Primeramente: no contestan al teléfono en ningún momento del día, ni a los emails. Es imposible comunicarse con ellos previamente para cualquier consulta. Acudí a la página web donde tampoco encontré respuestas a mis dudas. 

Para tramitar un visado hay que presentar varios documentos que acrediten tu presencia en el país, como cualquiera pueda imaginar o habrá experimentado. En mi caso tuve que esperar varios días a que llegase desde Ucrania por mensajería urgente el documento que me faltaba y no pude recoger antes de irme de Lviv, que era una carta de invitación para la embajada donde se detallaba mi proyecto bajo el fondo de la Comisión Europea. Hasta que no tuve en mi posesión dicho documento no pude ir a la embajada en madrid y tan sólo tenía en España dos semanas antes de que saliera mi vuelo de vuelta.

Embajada Ucrania en Madrid

Embajada Ucrania en Madrid

La embajada de Ucrania en Madrid está a las afueras de la ciudad, en un buen chalet por Arturo Soria, lejos de cualquier combinación de transporte público. Más que recomendable llevar el GPS o un mapa porque no es fácil encontrarlo y nadie en la zona conoce su ubicación. Llegué a primera hora. Abren a las 9 de la mañana. La oficina ya estaba llena de gente haciendo colas. Todos me miraban. Aparentemente era la única española. Todos los carteles, indicaciones y paneles estaban escritos en ucraniano. Ni si quiera sabía en qué cola tenía que ponerme. La persona de la ventanilla me atendió directamente en ucraniano. Incluso al decirle en español que no hablaba su idioma siguió hablándome en ucraniano. Tuve que decirle con el poco ruso que hablo, que por favor no le entendía. 

Una señora que estaba allí esperando me resolvió la duda sobre en qué cola tenía que situarme para mis trámites. No era capaz de descifrar ninguno de aquellos carteles y aunque todos me oyeron preguntar, sólo esta amable persona fue capaz de acercarse a mí y hablarme en español para ayudarme. Experimenté un gran rechazo como extranjera, mucho mayor al que había sentido el mes y medio anterior en cualquier situación en Ucrania a pesar de que estaba en España aunque en su embajada. Todo un contraste de sentimientos e impotencia burocrática.

Después de una larga espera cuando llegó mi turno en la ventanilla adecuada, mostré todos los papeles que llevaba conmigo: la carta de invitación, los certificados como voluntaria europea, las acreditaciones de la organización para la cual trabajo y el resto de documentos. Tras el cristal ahumado y sin a penas poder identificar con facilidad a la persona que me estaba atendiendo, simplemente me deslizaron por la ranura un papel, la solicitud de tramitación de visados, y gritando en ucraniano llamaron a la siguiente persona intuyendo que mi turno había terminado a pesar de estar haciendo aún preguntas.

Recojo todos los papeles que tenía allí extendidos y me retiro a una de las mesas para rellenar cada apartado con un montón de papeles en ucraniano que ni si quiera sé leer. De nuevo la señora de antes me ayudó (спасибі!), incluso me dio su boli. Fue la única persona en toda la sala que tuvo la amabilidad de ayudarme, hablarme en mi idioma y resolver la situación. 

Vuelvo a la fila a presentar toda la documentación, los papeles, dos fotos de carnet y se quedan con mi pasaporte. El pago del visado regular (59,54€) se hace mediante tarjeta de crédito (también se puede abonar en el banco pero supondría tener que regresar en otro momento) y me dan un plazo posterior a mi billete de vuelta para recoger el visado. Intento hablar con ellos para tramitarlo de manera expres pagando el doble -que es la otra posibilidad- pero incomprensiblemente no consigo dicho servicio.

Me sentí realmente extranjera (en una embajada dentro de mi propio país), rechazada y tratada con poca amabilidad, por no decir ninguna. Estas situaciones son las que nos enseñan en primera persona a ponernos también en la piel de todos aquellos extranjeros inmigrantes que están en España y a los que no siempre atendemos correctamente.  

Evidentemente tuve que hablar con mi organización ucraniana, cambiar el billete y retrasar el vuelo otra semana más para poder regresar con el visado.

Durante los días en España aproveché para ir al médico con el esguince de tobillo que llevaba arrastrando desde las semanas anteriores y que las carreras de aeropuerto en aeropuerto habían empeorado. Todavía no había conseguido hacer el reposo suficiente y seguía con el pie hinchado. 

Oficina de atención

Oficina de atención

La aventura del visado aún no acaba aquí: tuve que ir a recogerlo en la fecha indicada y encontrarme con otra situación desagradable en la embajada, la puerta cerrada. Me atendieron desde el telefonillo de la verja. Me hicieron un montón de preguntas en plena calle, me pidieron mis datos y me sugirieron regresar al día siguiente por la mañana o esperar en la calle más de media hora. Intuyo que lo que sucedió es que no tenían hecho el visado y en ese rato que estuve sentada en el bordillo, 40 minutos de reloj, procedieron a tramitarlo al mismo momento que yo esperaba fuera. 

La acera estaba llena de coches oficiales de la embajada ucraniana y en la calle contigua una patruya de la policía nacional española haciendo guardia.

Finalmente una trabajadora ucraniana salió a la calle con mi pasaporte y el libro de registro para que lo firmase. En ningún momento me ofreció entrar a la oficina ni me quiso explicar por qué me estaban atendiendo en la calle. Me pidió que firmase el registro como que recogía mi pasaporte no sin antes haber tenido la precaución de pedirle toda la documentación que había presentado, puesto que son papeles oficiales que necesitaría para el siguiente trámite que tengo que realizar. Cuando finalmente tuve todos los papeles en mi poder, firmé el libro de registro y me fui a casa con el visado por fin en mi poder.

foto_visado_ucrania

El lunes 16 de junio de 2014 a las 14:35 h españolas, despegó mi vuelo desde la T1 de Madrid dirección Estambul. Allí una escala de unas 5 horas, más 45min de retraso en el siguiente vuelo de Estambul a Kharkiv. Aterricé casi a las 3 de la mañana ucranianas. 

Cuando el cansancio se apoderaba de mi cuerpo me tocó pasar el control de pasaportes que de nuevo estaba custodiado todo por policías mujeres. Nunca sabes cómo elegir la que aparentemente puede ser más amable, y una vez más mis criterios me engañaron. Tuve que volver a tragar saliva cuando incluso enseñando el visado tramitado por su propio país, me cuestionaba mi presencia allí y todos los sellos que tenía anteriores. Finalmente todo quedó en unos minutos de preguntas y detalles minuciosos para retomar las pocas frases que he conseguido aprender en este tiempo.

De nuevo en el este de Ucrania y con un visado de 45 días, ahora es el momento de comenzar a tramitar el siguiente documento: el permiso de residencia -conocido como подписка (podpiska)- y que ya de entrada me han advertido de la dificultad que supondrá tramitarlo por la cantidad de documentación que exigen.

Gracias a todos los que habéis aguantado leyendo este post hasta la última línea, a quienes me mandáis ánimos y mostráis preocupación ante la situación que está viviendo el país. Deciros una vez más que me encuentro perfectamente y que no hay mejor experiencia que salir de la zona de confort para aprender constantemente.