#SéSolidario, evento presentación de Fundación MAPFRE.

El próximo miércoles 29 de marzo tendrá lugar la presentación del programa #SéSolidario de la sede de la Fundación MAPFRE en Madrid.

#SéSolidario nace con el objetivo de aumentar la solidaridad entre los ciudadanos y facilitar su contribución social mediante micro donaciones a proyectos que tienen como denominador común mejorar la calidad de vida de las personas que más lo necesitan. Pero lo que más hay que resaltar de este proyecto es que Fundación MAPFRE asume el papel de intermediario entre las personas decididas a contribuir y las personas necesitadas, asegurándose de que no se pierde ni un solo céntimo por el camino. A diferencia de otros programas de otras organizaciones, en este caso #SéSolidario se presenta como un proyecto sólido en el que la Fundación asume todos los gastos de estructura y gestión del propio proyecto, certificando siempre el recorrido y destino del dinero en todo momento.

#SéSolidario pretende acercarse principalmente a organizaciones pequeñas y medianas, que están en la actualidad desarrollando su actividad, y que son más vulnerables porque necesitan más recursos.

Afortunadamente para todos el evento de presentación contará con un streaming en directo en Facebook live desde la página de la Fundación, por lo que las organizaciones interesadas así como cualquier persona permeable a proyectos solidarios, afines al voluntariado o implicados en cooperación, podrán seguir desde cualquier sitio la jornada.

Del mismo modo se realizará una difusión en redes del transcurso del evento utilizando el hashtag homónimo. Y como cierre de la presentación habrá un turno abierto de preguntas, así que bien si lo estáis siguiendo desde Facebook Live de la página de la Fundación o vía Twitter, vuestras dudas podrán ser atendidas. Podéis contar conmigo -desde mi cuenta personal @PimientaSnchz– si queréis hacer llegar algún comentario, pregunta o duda a la organización, para que pueda darle voz en el turno de preguntas a vuestras cuestiones.

¿Queréis conocer más detalles sobre el proyecto?
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Y para los más curiosos que se hagan más preguntas, “¿Por qué Fundación MAPFRE?”.

>Recordad:
el evento comenzará a las 9:30 el miércoles 29 de marzo, y podrá seguirse desde AQUÍ y con el hashtag #SéSolidario.

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23 de febrero, Día del Defensor de la Patria o “Día del Hombre”.

23fHoy 23 de febrero, se celebra en Rusia y en antiguas repúblicas soviéticas ,como Ucrania o Bielorrusia, el “Día del Defensor de la Patria”.

El origen de esta fiesta tradicional remonta a 1918 cuando se realizó un reclutamiento masivo del Ejército Rojo durante la Guerra Civil Rusa, y dándole el nombre de “Día del Ejército Rojo”.

Después pasó a llamarse “Día del Ejército Soviético y de la Marina” en 1949.

Es en 1991, tras la caída de la Unión Soviética, cuando tomó su actual nombre.

ninos_stalinUna ofrenda floral ante los monumentos en honor a los soldados desconocidos (la llama eterna en el Kremlin, por ejemplo) y la felicitación por parte del presidente ruso, son los actos más importantes del día.

Dada las circunstancias actuales en las que se ve envuelta Ucrania, especialmente la zona Este, se ha prohibido la celebración de esta fiesta en varias ciudades como Járkov y Mariúpol. Aunque en algunos sitios como Odesa, veteranos de guerra han rendido homenaje y llevado flores ante el monumento del soldado desconocido.

Me resulta más que paradójico encontrarme con una fiesta tan cercana a la temática con la que estoy trabajando: el género.

Captura de pantalla 2015-02-23 a la(s) 23.16.07La fiesta de hoy, Día del Defensor de la Patria, también se conoce como “Día del Hombre” porque dicen que de este modo se aplica el significado de “Defensor de la Patria” a todos los hombres (género masculino). Y por lo que me he estado informado se llama así para reconocer la gran labor que hace el género masculino sirviendo en el ejército. Hoy en día la fiesta se extiende (incluso en Rusia) para hombres y mujeres, pero se hace especial hincapié en la figura del hombre alegando que en estas próximas fechas se celebra un día en especial sólo para la mujer (8 de marzo).

Sería entonces también un buen momento para reflexionar por qué en pleno siglo XXI seguimos apoyando (¿necesitando?) una fiesta para celebrar el “Día de la Mujer trabajadora”, pero no voy a rizar más aún el rizo, porque entonces podría acabar tintando de sexista incluso la alineación de los planetas.

Durante la jornada de hoy las mujeres homenajean de manera especial a sus maridos o novios, haciéndoles algún regalo especial y cocinando para ellos. Cuál es mi sorpresa que hoy mismo, intentado coger cita en la peluquería para cortarme el pelo, me entero de que es imposible ser atendida hasta que no pase el 8 de marzo, ya que todas las mujeres son muy previsoras y ya han acaparado las agendas de peluquerías y centros de belleza. Me cuentan mis amigas que para el Día de la Mujer, hay que prepararse debidamente, y se ríen de mis peripecias queriendo conseguir una cita en una peluquería cerca de esa fecha con tan poca antelación.

En Ucrania hoy no ha sido día festivo, pero sí es cierto que las más tradicionales se preocupan de prestar una atención especial a los hombres que tienen cerca.

Al hilo del tema hoy me ha sorprendido tremendamente cómo la gente ha aplaudido tantísimo el discurso de ayer de Patricia Arquette al ir a recoger su estatuilla por su oscar a la mejor actriz de reparto, y que tanto parece haber gustado a Meryl Streep y Jennifer Lopez. Siempre es un buen momento para defender la igual de género, pero me resulta casi contradictorio que en este marco que estoy viviendo tenga que ver cómo unas acomodadas multimillonarias actrices hollywoodenses piden igualdad salarial en la gala de los Oscars.

Me pregunto constantemente quién soy yo para opinar sobre Ucrania, para estar escribiendo todo esto. Cómo puedo atreverme a hablar de este país cuando estoy aquí realizando un servicio de voluntariado con un sueldo (aprox. 160€, mísero en comparativa con Europa) superior al de un trabajador ucraniano (que cobra unos 2500 grivnas, cuando yo me llevo casi 3000). Quién soy yo para meter las narices en un conflicto tan complejo cuando esta experiencia me está educando en tantos niveles y me ha dado la posibilidad de vivir “cómodamente” durante este servicio.  Pero ahora me pregunto realmente estas aclamadas actrices han pensado realmente qué es lo que reivindican, quién son ellas para quejarse o qué es entonces lo que tendrían que reivindicar las mujeres ucranianas. Sinceramente, no tengo respuesta para ninguna de estas preguntas. Estar viviendo aquí no me da derecho a opinar sobre un país y un conflicto tan poliédrico, sólo a expresar mi humilde punto de vista dejando claras mis amplias carencias  (aunque si algo tengo claro es lo poco que, en líneas generales, sabemos en Europa sobre la URSS). No sé si es que el haber pasado por la alfombra roja otorga un halo de sabiduría y heroicidad a la mujer como para sentirse tan reivindicativa en esos momentos de fama, o es que soy yo quién mal interpreta las condiciones sociales.

Sea como fuera, creo que hoy me voy a la cama sintiéndome más cerca de Sócrates en mi ignorancia.

Buenas noches.

Celebración de la Epifanía ortodoxa.

El 19 de enero la tradición cristiano – ortodoxa en Rusia y en Ucrania lleva a sus fieles a bañarse al aire libre celebrando la Epifanía de Cristo y su bautismo en el río Jordán por Juan el Bautista. La religión cristiana indica que Cristo comenzó a dirigirse y a educar a la gente, justo tras su bautismo.

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Dice dicha tradición que todo el agua se convierte en bendita durante el día de hoy, y por eso la gente -bien sean creyentes o no- se sumergen en los ríos, lagos y manantiales, con la casi certeza de que así evitarán enfermar durante el resto del año, protegerse ante cualquier infarto, derrames cerebrales incluso enfermedades coronarias. Este ritual permite ver a personas de todas las edades adentrándose en las aguas y procediendo al ritual al hacer tres inmersiones para limpiar los pecados y salir purificado.

La Epifanía es quizás una de las celebraciones más sagradas de la iglesia ortodoxa, precedida de una jornada de vigilia severa en familia.

Cuando la superficie de los lagos y ríos está  helada, cortan la forma de una gran cruz y la sitúan al lado en pie, para poder bañarse así en las aguas. En ocasiones tiñen con vino de iglesia o con jugo de remolacha las cruces que sitúan junto a la abertura.

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Los patriarcas de las iglesias suelen vestir de blanco como símbolo de pureza, de paz, de verdad, ya que durante la celebración su tarea principal será bendecir a los fieles que se acerquen al templo, bendecir el agua y las flores que lleven, o acudir a las zonas de agua más significativas. Los sacerdotes introducen en las aguas grandes crucifijos para bendecirlas.

Dicen que el agua (sagrada) de este día nunca se estropea y no hace falta guardarla en el frigorífico, por lo que es normal ver en las casas frascos con agua en las esquinas (lugares que cuidan en proteger) junto a los iconos ortodoxos y paños típicos bordados. Creían que “este fenómeno” se debía a que los sacerdotes bendecían las aguas introduciendo un enorme crucifijo de plata, pero no tardaron en darse cuenta de que también se usaban crucifijos de oro y madera, por lo que los elementos de la plata no eran los causantes de la duración del agua bendita del día de la Epifanía.

Hoy en Kharkiv uno de los puntos más concurridos era “Botanichi Sad” (jardín botánico) donde hay un manantial del brota una de las mejores aguas de la ciudad -aprovecho para recordar que el agua del grifo no es potable, por lo que mucha gente acude aquí a diario a rellenar sus garrafas gratuitamente- y lugar concurrido por miles y miles de ucranianos que han querido ir a recoger agua, ser bendecidos y/o sumergirse, como veréis en el vídeo.

Sin responder a ninguna creencia religiosa, he decidido seguir su ritual para poder vivir de primera mano la experiencia y sumergirme (literalmente) en su cultura. Participar en un acto religioso cuando no se comparte la misma fe siempre ha de hacerse desde el respeto, aunque en este caso había que añadir “la valentía” de salir en bañador con el termómetro en negativo.

Sorprendentemente el agua no estaba tan fría como parece, pero hay que ser precavido, dejar cerca las toallas para secarse debidamente y vestirse lo antes posible. Para quienes necesiten ver la prueba gráfica, he aquí el vídeo de mi baño.

En medio de una gran gentío, los bancos del parque se llenan de calcetines, bragas, camisetas arrugadas, toallas mojadas, y chanclas revueltas por el suelo dejando de lado las botas de nieve, los abrigos y las mochilas.

Bañadores, bikinis, ropa interior o cualquier tipo de combinación textil es suficiente para animarse a la purificación. Los más valientes tras salir del agua incluso entran en calor haciendo gimnasia aún con el bañador mojado, desnudos sobre la nieve, levantando pesas, haciendo flexiones o perfilando sus abdominales.

Santiguarse tras la tercera sumergida, dedicar una pequeña oración antes del rito o llevar todo tipo de cruces al cuello, son detalles fáciles de localizar en la escena.

En mi caso, me he limitado a entrar dentro de la cruz, hacer las tres inmersiones, y a colocarme el escote discretamente tras la última subida, porque fortuitamente el bañador ha querido dejar ver mis dos buenas virtudes delanteras a los iconos que presenciaban la escena.

Aunque viniendo de España y de nuestras tradiciones católicas hay muchas cosas que no tienen por qué soprendernos en una celebración religiosa, como el hecho de que no todo quede en algo espiritual. Tras el paso del sacerdote para bendecir a los presentes, le sigue un ayudante (con un cubo, una bolsa de plástico, o cualquier cacharro) para que inmediatamente después de que te salpiquen con el agua bendita en la cabeza, las garrafas que tengas y los ramilletes de flores secas (algo muy típico que también supone un buen negocio en ventas) colabores económicamente con una aportación dentro de la bolsa de plástico. Parece algo voluntario, pero en realidad dicho ayudante suele esperar delante de cada persona hasta que realizan “el donativo”, por lo que hay cierta presión en el protocolo para economizar el rito. En este vídeo podréis apreciar cómo se desarrolla todo este proceso.

Las iglesias se transforman casi en mercadillos al aire libre donde encontrar ramilletes de flores secas, velas de todos los tamaños, estampitas con iconos y botellas de agua para llevar a bendecir junto con el resto de objetos cuando se acerque el patriarca.

Así que hoy, 19 de Enero de 2015, comienza un año en el que supuestamente no tendré que acudir al médico ni sentirme enferma.

Está claro que como funcione, me sale más rentable volver a Ucrania cada epifanía, que comprar cajas de frenadol en la farmacia para durante un año entero.

NIEVE, y en mayúsculas.

Ayer, toda emocionada, me prometí no acostarme sin haber compartido con vosotros la emoción de otra nevada tan rápido. Pasé frío, mucho frío. Llevábamos unos días con temperaturas heladoras pero sin hielo, humedad pero sin agua… presentíamos que se avecinaba la nieve. No dudé ni un momento en contaros mi asombro ante la velocidad con la que se había cubierto de blanco la ciudad. Pero esta mañana al despertarme con los pitidos del camión del agua,  mi cara de boba y mi sonrisa de inocente eran dignas de haber sido perpetuadas. Pare empezar, he saltado de la cama a las 8:20 con el reclamo para rellenar nuestras garrafas. Sabía que tras la sopa del día anterior, me quedaba poca agua potable. Cuando he conseguido enfundarme en varios pantalones, camisetas, polares, abrigo y coger las botellas, he llegado a la calle justo cuando ya se había ido. Para colmo había pasado el intervalo de las 8:30 y habían cortado la luz del edificio, por lo que había que usar las escaleras. El hecho de subir andando no es relevante, incluso teniendo que llevar toda la compra, el problema es que las escaleras de mi portal parece que condujesen al más dantesco de los infiernos. Tanto es así que en uno de los rincones el olor a orín puede provocar casi arcadas, y no es la primera vez que encontramos animales muertos en algún rellano. Os juro que ni en caso de emergencia las usaría mucha gente. Mejor quedarte en casa y que se extienda el fuego, a tener que bajar 16 pisos en tales condiciones. Os he grabado todo el trayecto aquí.

Tras descubrir mi torpeza mental al equivocarme pensando que era lunes, comienzo mi jornada de domingo embobada mirando por la ventana una manta continua de nieve. Inocente de mí que ayer creía haber vivido un rato increíble, y hoy madrugón desastroso. Nevaba tanto que era incluso difícil ver los edificios de enfrente. Cuando se calma un poco el temporal, me dispongo a envolverme en capas y capas de tejidos térmicos o polares.

la foto 2Salgo de nuevo a la calle, mochila baja en la espalda -ayuda a proteger los riñones- cámara en mano y bien tapada. En ese instante, he vuelto por unos segundos al Sáhara Occidental, cuando me envolvía con el turbante lo máximo posible en las tormentas de arena y protegerme del sol. Ahora era la antagonista de la escena,  cubierta al máximo para protegerme del frío.

Pschtt, pschtt, pschtt. Un sonido maravilloso al caminar entre nieve tan fina, tan limpia, tan pura. En algunas zonas casi llegaba a la rodilla, por lo que había que cambiar “el paso pingüino” a zancadas dignas de un buen flamenco doblando sus patas. Aquí tenéis un pequeño trayecto en vídeo.

Nieve. Nieve por todas partes. Había nieve incluso en las papeleras.

DSC04950Kharkov me sorprendió mucho en verano, al ver a la gente haciendo tanta vida en la calle y disfrutando de los espacios públicos. Pues ahora asombrosamente casi sucede lo mismo, sólo que con nieve y mucha más ropa. Las familias salen a la calle. Los parques se llenan de niños. El ritmo se transforma.

Mi escena favorita: los padres tirando del trineo. Los bebés cambian el carrito por cómodos trineos bien equipados donde les envuelven en todo tipo de trajes. Los niños pequeños sentados en un modelo más sencillo, mientras que que otros tienen incluso diseños sofisticados que van retirando la nieve según avanzan. Los aparcan a la entrada del supermercado, las madres hacen la compra, montan a los críos de nuevo en el trineo y se vuelven a casa. Maravilloso. Muerta de envidia he observado a cada pequeñajo con el que me cruzaba.

La mañana la he pasado feliz, sonriendo al contemplar la nieve, con una temperatura más agradable que el frío del día anterior, e incluso algo de sol. Tras un paseo por mi barrio he decidido casi cruzar la ciudad en trolley bus para disfrutar de las vistas y terminar en el que quizás sea el parque más emblemático de la ciudad, Gorky Park. Bailando con unos elfos, competición de bolas de nieve, bebiendo té caliente, cantando canciones infantiles… me he unido -sin pensarlo ni un instante- a toda la chiquillería ucraniana que disfrutaban de la animación navideña frente al escenario principal. Os dejo también un pequeño vídeo.

Los jarcovitas suelen ser muy distantes, poco cercanos en un primer contacto. Pero si consigues entablar el más mínimo vínculo pueden llegar a ser muy entrañables, en especial las personas mayores. Allí sólo había sonrisas, abuelos gozando con sus nietos, padres contentos jugando con sus hijos, madres bailando con elfos saltarines, gente con esquíes deslizándose por las calles del parque, cámaras de fotos, parejas comiéndose a besos para entrar en calor mientras juegan en la nieve y yo. Allí estaba yo. “Solica”, que dirían algunos, pero feliz. He saboreado cada paso que he dado por la nieve, cada foto que he conseguido hacer (porque ni con guantes térmicos se aguanta el tiempo suficiente para hacer tomas más sofisticadas), cada canción que he bailado y cada miraba que cruzaba.

Ha sido un día espléndido. Esto es Navidad, así sí. Y no hay día en el que no me agradezca a mí misma (y a todos los que me han apoyado) el haberme venido hasta Ucrania en estas circunstancias.

la foto 3Lamentablemente no todo iba a ser maravilloso y blanco. Hay mucha gente viviendo en la calle, sin motivos para alegrarse por una nevada, sin nada que llevarse a la boca, sin nada para calentarse. Intentan comerciar con cualquier cosa o piden limosna mientras luchan contra el frío y las circunstancias. Sin ropa tan sofisticada para protegerse, sin el calzado adecuado para moverse, y con abrigos llenos de remiendos. Sólo espero que consigan pasar este duro invierno de la mejor manera. Enfatizando  el esfuerzo de muchos compañeros. Me despido con una sensación agridulce de vivir aquí como voluntaria mientras gozo de cada detalle de mi nueva vida y a la par compartir una realidad tan opuesta con esta gente. Buenas noches.

“Frío de cojones”

Esta tarde un amigo ucraniano me ha llevado a una muestra de teatro en una de las escuelas de Arte Dramático de la ciudad. Un sitio realmente cochambroso, un escenario que se caía a trozos, un sistema de luces y sonido prehistórico, junto con unos asientos en terrible estado. Pero aquel lugar tenía su encanto, a pesar de no nos hayamos ni quitado los abrigos durante el espectáculo. Afortunadamente había varios actos lo cual me permitían sonarme la nariz libremente sin desconcertar a nadie y frotarme las rodillas. Menos de una hora escuchando un texto de Chéjov para salir a la calle y encontrarnos todo nevado. Blanco. Todo estaba completamente cubierto. La ciudad había cambiado de color y nosotros estábamos en medio de una tormenta de nieve intentado regresar a casa. De camino, y bien tapada, sentía cómo la nieve se me pegaba en las pestañas mientras intentaba protegerme la cara con la mano.

DSC04925Por suerte sólo tenía que afrontar una pequeña capa de nieve hasta que consiguiera llegar a la parada del autobús. Observando por la ventana mientras atravesábamos el centro de la ciudad, veía cómo la gente se resbalaba por la acera o chocaba con las cosas que no veían. En esos momentos te ríes en silencio aunque sabes que luego cambiarían los papeles siendo yo quien besaría el suelo.

En el autobús, un señor mayor -de rasgos muy marcados y gran sombrero de invierno estilo soviético- se ha percatado del pequeño tembleque de mis piernas mientras que intentaba calentarme las manos. Discretamente se ha sentado a mi lado y ha sacado del bolsillo interior su abrigo una petaca para ofrecerme un trago de vodka. Ha insistido en que aceptase el calmante. Su cara no parecía aceptar negativas.

Yo sólo quería llegar a casa y no encontrarme con otro corte de electricidad. Necesitaba una sopa bien caliente para cenar porque prácticamente ni podía sentir los dedos de las manos.

Ya por fin aclimatada y cómodamente escribiendo desde mi cama, he de reconocer que ni en Suiza, ni en Suecia,ni en Finlandia, había pasado este frío.

Un día cualquiera, o el día de Navidad kharkovita.

Por fin este año he conseguido vivir una Navidad como hacía tiempo que deseaba: tranquila, sencilla, sin excesos.

Parece que he tenido que viajar más de 3000 km para poder huir de tantas celebraciones, de tanta exageración y abundancia innecesaria en las que no creo.

Mi cena de Nochebuena fue la mejor de todas: una sopa caliente, una copa de vino y una chocolatina como postre especial. Música tranquila de fondo, unas velas encendidas, un baño caliente. Acostarme pronto no sin antes hablar con mi familia por Skype y Facetime, para compartir el momento en cierto modo. Mensajes de todo el mundo, whatsapps, vídeos musicales que soy incapaz de reproducir, emoticonos, paridas… ayer sólo me falto que los langostinos que teníais en la mesa se hicieran un selfie y me lo enviaran también. Pero reconozco que me sentí súper arropada y querida por todos los que os acordasteis y me mandasteis vuestros mejores deseos.

Hoy, 25 de Diciembre de 2014, era un día más en Kharkov puesto que aquí los días más representativos de las Navidades son el 31-1  y 6-7 Enero, ya que la Iglesia ortodoxa sigue otro calendario. Así que tras la cena de ayer hoy continué con mi rutina, con los cortes de luz, con mis clases, mi trabajo y aprovechando que el día -por fin- me ha regalado unos rayos de luz. Acompañada de mi cámara ahora quisiera compartirlo con vosotros.

Se puede vivir mejor con menos, mucho mejor. Se puede ser feliz con una cena tan sencilla como una sopa caliente, el calor de tu gente desde tan lejos y la sensación de paz interior al no verme rodeada en unos ambientes excesivos que tanto me han agobiado siempre.

Ha sido mi elección, nadie me ha obligado a estar aquí. Todas las opciones son válidas y respetables, incluso las más opuestas. Pero con ayuda del diccionario quisiera matizaros la definición de mi preferencia:

voluntario, ria.

(Del lat. voluntarĭus).

1. adj. Dicho de un acto: Que nace de la voluntad, y no por fuerza o necesidad extrañas a aquella.

2. adj. Que se hace por espontánea voluntad y no por obligación o deber.

3. adj. Que obra por capricho.

4. m. y f. Persona que, entre varias obligadas por turno o designación a ejecutar algún trabajo o servicio, se presta a hacerlo por propia voluntad, sin esperar a que le toque su vez.

Así que este ha sido un día fabuloso para mí. Tranquilo. Sencillo. Llano. Humilde. Pero con el estómago revuelto al tener en cierto modo presentes vuestras navidades y al mismo momento estar rodeada por unas circunstancias tan antagónicas.

Soy feliz, no voy a negarlo. Tampoco voy a desmentir cuánto se echa de menos el calor de unos padres, los abrazos de todos mis abuelos, los besos de mi pareja, la sonrisas de los familiares, los brindis con los amigos… pero todos ellos tienen también que ser felices  sabiendo que -aún en la distancia y en este contexto- yo estoy disfrutando.

Feliz Navidad a todos allá donde estéis.

Preparándome para el tercer corte de luz del día.

Y las promesas políticas se cumplieron.

Hoy, 23 de diciembre de 2014, han comenzado los cortes de luz en Kharkov, la ciudad al Este de Ucrania en la que vivo.

Ayer la noticia se extendió rápidamente y casi todo el mundo sabía que hoy nos enfrentábamos a un día un tanto caótico. No teníamos claro si en los sitios públicos habría también cortes de luz, cada oficina/fábrica/empresa ha tomado medidas diferentes, muchas escuelas han cerrado (llevaban teniendo clase de L a S desde casi principio de curso para sopesar esta posible, y ahora real, situación).

El método ha sido el siguiente: han dividido la ciudad en tres zonas, y cada una de ellas tendrá unos horarios distintos para los respectivos cortes de luz. Dichos horarios variarán cada 5 días, por lo que hay que tener muy presente el calendario.

La mayoría de los medios han publicado un documento (a hoja en excel que supongo que habrá facilitado el Ayuntamiento) asignando a las calles y números de los edificios los correspondientes grupos.

Posteriormente hay que consultar otra tabla de horarios donde se detalla los momentos exactos de cese de suministro para cada grupo.

Cuál ha sido mi sorpresa que no he sido capaz de encontrar mi edificio por ningún lado, por lo que la improvisación ha sido el factor decisivo en esta primera jornada.

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Ahora, y gracias a los porteros del edificio, han puesto una hoja informativa en el portal. El asombro ha sido el que en este barrio periférico, humilde, lleno de familias y gente mayor, vamos a estar sin luz 6 horas al día durante las 5 primeras jornadas, divididas en 3 cortes de 2 horas cada día, mientras que los barrios “de otra categoría” parece ser que no van a tener estos “inconvenientes”.

Ayer reflexionaba por la noche por la aventura y el reto que suponía enfrentarse a esta nueva situación, confirmada ya hasta el mes de febrero de 2015. Y me di cuenta que para lo que a mí supone un nuevo desafío en un país extraño, no deja de ser la mísera rutina de tantas personas en esta ciudad y en otras muchas partes del mundo. Me sentí egoísta desde mi posición aventajada de voluntaria europea por estar aquí aprendiendo constantemente de las cosas más sencillas de la vida, cuando otros muchos no tienen otra opción que vivir en el suelo, meterse papeles de periódicos bajo la ropa para combatir el frío y sobrevivir. Las compras de Navidad que no tenía pensado hacer se han adelantado, evidentemente, y me he ido a por velas, cerillas, mecheros, pilas y todo lo necesario. Curiosamente de nuevo el vodka es más barato que las velas, por lo que imagino cuál será la opción de mucha gente.

 

Y en el fondo me siento afortunada, por poder estar absorbiendo tantas moralejas y porque en otras ciudades (como por ejemplo en la capital, Kiev) llevan ya casi un mes sin agua caliente y muchos más cortes de luz que aquí.

No voy a vivir las campanadas españolas este año, pero el temporizador del teléfono que me avisa cuándo va a ser el siguiente corte de luz, me recuerda esos nervios de los minutos previos a engullir las uvas sin saber qué pasará después.

Ahora me preparo para el tercer corte de luz del primer día. Quedan menos de 3 minutos para que llegue la oscuridad.

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