VONA, el videojuego de género, premiado en “Be the Change, Be the Game”.

El pasado 30 de marzo el equipo del estudio de videojuegos Gammera Nest estuvo en el evento “Be the Change Be the Game” organizado por GloValues en el Polo de Contenidos Digitales de Málaga.

Be the Change, Be the Game apuesta por hacer uso del videojuego como medio de transformación social. Mediante una jornada cargada de contenidos, el evento tuvo momento de charlas, presentaciones y zona de juegos.

Clara Harguindey, miembro de Gammera Nest y precursora del videojuego, fue la encargada de recoger el premio, que os enseño más abajo en la foto.

Si queréis conocer todos los detalles y el proceso del videojuego, se ha creado ESTE SITE con su evolución.

¡Ah! ¿qué no conoces aún qué es Save Gender Museum?

+info sobre  los colaboradores:
Gammera Nest
Centre of Gender Culture – Центр гендерної культури
Gender Museum

Imagen de una de las pantallas del videojuego.
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VONA necesita tu “me gusta”.

VONA, el videojuego que está en proceso de desarrollo para el Museo de Género de Járkov (Ucrania), ha sido seleccionado para participar en el evento “Be the Change_Be the Game Day” que se celebrará el próximo 30 de marzo en Polo Digital Málaga, España. Organizado por GloValues.

Para conseguir más votos la participación del público es esencial. Por eso desde aquí para apoyar a todo el equipo que tiene detrás trabajando de manera solidaria, queremos pediros vuestro “me gusta” en la página de Facebook, donde la organización hará recuento de votos.

El proceso es realmente sencillo:

1. Entrar en la página de GloValues
2. En la columna de la izquierda buscáis donde pone “fotos”
3. Buscáis la imagen que os pongo abajo de la cocina con la pared llena de tetas como guiño a las artistas de la Womanhouse
4. ¡Click en ME GUSTA!
5. Compartir es vivir, ¡difusión por favor!

Así que esperamos que VONA llegue muy lejos defendiendo la igualdad y promoviendo un equilibrio social lejos de una sociedad heteropatriarcal donde la mujer lleva años condenada a asumir su rol.

VONA, videojuego para el Museo de Género de Ucrania

VONA (“ella” en ucraniano) es el nombre del primer videojuego de género de la historia.

VONA nace con la intención de proponer un nuevo escenario para los museos virtuales: el videojuego. Partiendo de un contexto museográfico concreto, el Gender Museum de Járkov (Ucrania) que por la compleja situación de Ucrania está en peligro de inminente cierre, nuestro videojuego pretende expandir su colección y su discurso.

Se ha desarrollado de manera colaborativa entre dos grupos de

inteligencia colectiva: uno en Ucrania y otro en España. Confiando en las características de los videojuegos, VONA se apropia de la colección del museo para contar una historia que parte de una experiencia particular, para hablar de una experiencia general. De este modo las personas que accedan al juego, muchas de las cuales jamás visitarán el museo, conocerán y empatizarán con su discurso: debemos poner fin a las desigualdades del género.

El videojuego propone a la persona que juegue que desempeñe el papel de ama de casa. Con esfuerzo y dedicación intentará complacer a la familia. Todo cambiará si las decisiones tomadas en el juego contradicen a la tediosa norma rutinaria del heteropatriarcado.

Sus mecánicas se basan en la resolución de puzles en el entorno del hogar, interactuando con las personas de la familia: madre, padre e hijos, y todo el estrés invisibilizado tras la imagen de la perfecta madre de casa.

Su estética te traslada al Museum de Járkov, sintiendo que formas parte sus salas e interactuando con diferentes ítems y secretos que te harán vivir una nueva experiencia en esto de los Serious Games.

Puedes leer su evolución AQUÍ.

Recuerda que siempre podrás consultar la web del proyecto #SaveGenderMuseum.

Adiós al verano.

Se acerca el final del verano. El solsticio aparece en el calendario. El calor ya terminó. Los helados ya no se derriten. Las bebidas llevan menos hielos. Los pantalones cada vez son más largos. El sol desaparece antes.

Mi verano de 2014 es una amalgama de sensaciones, un cuaderno de aprendizaje, miles de archivos de experiencias. Un epígrafe en papel enmarcado para mi trabajo. “Certificado de gratitud” reza en letras capitales. Comparto orgullosamente mi nuevo tesoro: un título sellado y enmarcado que no me ha costado ninguna matrícula, que no aparecerá en mi CV, que mis contactos de Linkedin no valorarán y que sin embargo yo conservaré con mucha honra.

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Ser voluntario, hacer un voluntariado o trabajar de manera voluntaria implica muchas cosas y acarrea varias connotaciones. El contexto y las formalidades también importan. Estoy en Ucrania y alguien se ha molestado en imprimir, firmar, enmarcar y regalarme una cartulina que bien podría presidir una pared antes que cualquiera de los anteriores.

Tras la participación en el Festival de la sopa Borch como voluntaria y dentro de un campo de trabajo, la región de Poltava nos entrega satisfactoriamente un reconocimiento oficial. Durante dos semanas limpiamos el bosque, preparamos la zona, adecentamos las instalaciones, organizamos el evento, decoramos el espacio. Acampados con nuestras tiendas de campaña y viviendo en plena naturaleza, estuvimos trabajando en un ambiente internacional y lleno de energía. Opishnya, un pequeño pueblo de la región de Poltava, nos acogió en agosto. Al igual que unos deciden luchar tras una escopeta y defender los colores de esta nación, otros lo hacen promoviendo la cultura ucraniana intentando mantener todas sus tradiciones.

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La comunidad local tiene mucho que agradecer a un grupo de emprendedores (bajo el sello de “Viaje al pueblo de Poltava”) que han decidido dentro del marco cultural recrear cada año un festival en su pueblo. El pasado agosto cocinamos más de 40L de sopa. 12 abuelitas encantadoras (de 60 a 80 años) dirigieron los hornos con sus diferentes recetas. La olla de barro y la remolacha eran imprescindibles.

María Sánchez, de Guadalajara, España, ha dejado huella en la zona. Así querían que se me recordase tras mi paso por la aldea. Con nombres, apellidos y lugar de referencia. Deben de pensar que en España sería fácil reconocerme así, y por eso se empeñaron en que lo escribiera con todas las letras. Insistí diciendo que no tenía sangre real, y que mi popularidad es mayor en Twitter que en mi propio pueblo. Los propietarios de una de las viviendas tradiciones que forma parte de las atracciones turísticas del sitio, lucen con orgullo lo que para mí no fue sino un regalo muy primario. La decoración de su finca con motivos folklóricos ucranianos.

Mi papel en el festival fue detrás de la cámara como fotógrafo oficial del evento. Cientos de fotos documentan aquella jornada. Material de archivo que lucen satisfactoriamente como recuerdo.

Identificados con una camiseta, recordados bajo los aplausos, y honrados con un certificado, terminamos nuestro verano en aquellas tierras maravillosas. Nada que ver con el concepto y trato de “voluntarios” en cualquier festival español, especialmente cultural. Parece mentira que nos den un trato tan favorable y nos acojan de manera tan acalorada.

Sentada ahora frente a mi ordenador recuerdo casi con morriña aquellos días de picaduras de mosquito, mañanas calurosas trabajando al sol, días y días de sopa. Pasará un tiempo hasta que mi estómago permita oler de nuevo esta sopa tradicional de la zona.

No sé si los empleados del museo de cerámica han conseguido traducir ya el párrafo que les escribí en su libro de visitas, o la firma en la pizarra que tanto me suplicaron. Les dediqué una ristra de palabras afiladas que aunaban mis pensamientos de incomprensión ante aquel asalto a mano armada con el precio de entrada, una wifi que nadie conocía la contraseña, y unos encargados que fustigaban con su mirada. Compartiremos de manera diferente la anécdota. Ellos encantados y asombrados de que una española recorriese sus salas al aire libre. Yo anonadada porque con mi sueldo ucraniano suponía un precio considerable y mi falta de tolerancia ante una visita con música tecno trance en los altavoces de los jardines. Me regalaron una insignia y varios apretones de mano, por mi acto de presencia. A cambio me hice un selfie con la señora que sujetó el paraguas aquella mañana para que pudiese dibujar con rotulador y escribir cuatro gamberradas en el museo.

Feliz. El verano de 2014 ha sido feliz. Ahora puedo despedir con una sonrisa las picaduras de estos mosquitos ucranianos. Añoraré siempre los helados estilo soviético por menos de 0,30€.  Ucrania y su otra cara.

8 восемь

Hace exactamente 8 días que llegué a Ucrania y reconozco que no hay día que no descubra algo nuevo. El impacto cultural y social es bastante grande -como bien podéis imaginar- junto con que las circunstancias actuales suponen también un añadido extra a mi estancia.

Desde España no dejáis de preguntarme por la situación, contándome unas noticias realmente terribles pero he de aseguraros que en esta ciudad –por el momento- se mantiene la calma y la vida cotidiana se desarrolla con normalidad. Bien es cierto que ocasionalmente se reúnen frente la sede de la Administración del Gobierno en Kharkiv en la Plaza de la Libertad donde la presencia policial (mínima) es permanente. Lo que más se aprecia es que cada día aparecen más banderas ucranianas pintadas por todo el centro: en los árboles, en las farolas, en vallas publicitarias, en puertas o en mobiliario urbano. Básicamente pretenden visualizar su apoyo a Ucrania y marcar su territorio de algún modo. Esto está ocurriendo sólo en el centro de la ciudad, por lo que podamos apreciar nosotros, ya que en nuestros respectivos vencindarios no se aprecia nada.

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La actitud de los ucranianos que viven en Kharkiv sobre el conflicto actual es muy diversa. Por un lado hay gente que no quiere ni oír hablar del tema y que cuando preguntamos o les contamos todo lo que nos llega prefieren no saberlo y mantenerse al margen. Otros, por el contrario, se informan de lo que sucede diariamente pero optan también por no reservar sus opiniones. Y por último el grupo de los que tratan abiertamente del tema y expresan todas sus sensaciones. Casualmente las personas que más me han hablado de este conflicto todas son pro-ucranianas y defienden la unidad de su país así como muestran un espíritu esperanzador sobre la situación. Pero evidentemente habrá partidarios de ambos bandos con diferentes actitudes al respecto.

En mi perfil de Twitter he elaborado una lista para seguir un poco la actualidad de la situación y las noticias que aparecen cada día. Está formada por periodistas internacionales enviados a la zona, medios de comunicación, residentes, españoles en Ucrania o  cuentas de información especializadas. Los tuits están en español, inglés, ruso y ucraniano. Podéis seguirla aquí.

Galería de Arte, exposición en el sótano

Galería de Arte, exposición en el sótano

En lo que a mi vida diaria respecta cada día surgen más novedades que contar. Esta semana estuve en la Galería de Arte Municipal preparando el montaje de la nueva exposición que se inaugurado esta misma tarde. Tienen una sala grande con bastante personal y luego en el sótano tienen otra sala –digamos más alternativa- con apuestas de carácter más emergente a la par que muy variadas. Sinceramente esa zona la encuentro mucho más interesante que la parte superior que tiene un montaje mucho más tradicional. Voy a colaborar con ellos llevando principalmente las piezas audiovisuales ya que habrá varios eventos y festivales donde quieren mostrar trabajos internacionales de videoarte. Os mantendré al tanto.

También voy a colaborar con el Museo de Literatura de Kharkiv, donde después de mi primera reunión con el equipo hoy he comenzado a trabajar con ellos planeando las actividades prioritarias en la agenda relacionadas con la noche de los museos –que al parecer es un “must” en la ciudad- y su programación.

El Museo de Literatura de Kharkiv cumple casi todas las características básicas de una casa-museo aunque por el momento no tengo todos los detalles del edificio. Es conocido principalmente por su programa de actividades y su departamento de didáctica. “Litmuzey”, como se nombra popularmente, tiene una colección de piezas de las primeras décadas del siglo XX que incluyen desde libros dedicados, cartas, revistas, periódicos, documentos y trabajos originales de los artistas de vanguardia de Kharkiv. Su personal se implica positivamente y con mucho entusiasmo en la programación del centro, mostrando una actitud muy receptiva  abiertos a sugerencias y nuevas propuestas. Quizás sea por eso que mantienen una agenda muy actractiva llena de actividades. El valor de su colección reside en especializarse en un periodo muy concreto –que abarca desde 1910 a 1930- cuando la ciudad fue centro de referencia para escritores y literatos del Este de Europa.

Cambiando de tema, he de confesaros que voy progresando con el idioma aunque no he vuelto a tener clases. Mi compañera de piso me está ayudando bastante. Estoy muy contenta, y ella súper orgullosa de su ayuda, porque ya soy capaz de leer. Me siento como una niña pequeña cuando voy en el autobús leyendo cada cartel “sa-li-da de e-mer-gennn…” (аварийный выход). Evidentemente sólo soy capaz de reconocer las letras y leerlas, sin saber su significado o entonación, pero estoy dispuesta a ponerme a fondo con ello.

Mañana todos los compañeros EVS de SVIT-Ucrania-Kharkiv nos espera una jornada intensiva con el evento de Chernobyl, así que doy por concluida la jornada no sin antes agradeceros todo vuestro apoyo.

До завтра!

¡Hasta mañana!