La historia (casi) interminable o cómo conseguir el permiso de residencia.

Aquí comienza el relato del complejo proceso administrativo que hemos sufrido los últimos meses y el principal motivo por el que decidí no contagiar mis nervios a mis seres más queridos, escribiendo públicamente en el blog el desarrollo de los acontecimientos.

Ahora reaparezco con un post que bien podría encuadernarse y que sólo es apto para los amantes incondicionales de las largas lecturas, gente curiosa, seguidores incondicionales o lectores curiosos.

A continuación presento varios textos escritos durante este tiempo narrando todos los sucesos ahora que ya  logré el permiso de residencia y dejé de estar ilegalmente en Ucrania. Sí, esa era mi situación. No legal.

Durante septiembre y octubre hemos pasado muchos nervios, horas de espera, trámites, llamadas, fotocopias y momentos casi de miedo al tener que esquivar continuamente a la policía. Ahora, y con el documento en mi poder, puedo relatar tranquilamente lo que he vivido.

Gracias una vez más a todos los que me estáis apoyando en esta experiencia. Sin vuestro respaldo esto nunca sería lo mismo.

DSC03442

camino del papeleo

_._._._._.__._._._._.__._._._._.__._._._._._

Ucrania es un país que nunca dejará de sorprenderme.

Para los despistados: estoy aquí como EVS (European Voluntary Service) dentro del programa Erasmus+ de la CE y en este momento nos vemos en la tesitura de involucrarnos en la corrupción burocrática ucraniana si queremos conseguir nuestros respectivos permisos de residencia.

Hace unos meses os contaba en un post la complejidad del proceso para obtener el visado en la embajada ucraniana de Madrid y el pésimo trato recibido. La primera vez que entré en Ucrania lo hice simplemente con mi pasaporte español, ya que como europea puedo permanecer 90 días en el destino sin tener que pedir ningún visado especial. Después volví a España para realizar los trámites pertinentes y conseguir el visado. Tras mi vuelta a Ucrania, desde el primer día que llegué, mi organización de acogida (la ONG en la que trabajo, SVIT-Ukraine) comenzó a preparar toda la documentación necesaria para legalizar mi presencia antes de que expirase mi autorización. Primero se pedió una prolongación del visado y mientras tanto, llevar siempre conmigo el pasaporte con mi visado caducado, una fotocopias, los documentos oficiales que acreditaban mi implicación en un programa de la comisión europea y los documentos de los organismos ucranianos que mencionaban que estaba en pleno proceso administrativo para obtener mi permiso de residencia justificando la caducidad de mi visado, en caso de que me dieran el alto o tuviera que pasar cualquier control.

No sé si debido a la situación política actual, las circunstancias que está viviendo el país o los procedimientos de poder impuestos, es muy común que la policía pida la documentación a los ciudadanos (especialmente en zonas de grandes aglomeraciones como por ejemplo dentro de las estaciones de metro, en medios de transporte o grandes superficies comerciales) pero la gran mayoría de los casos sólo suelen “dar el alto” a los hombres, especialmente si su aspecto no responde a los estereotipos de la zona.

Sinceramente, no es nada fácil tener al día la documentación ya que los organismos responsables de todos estos trámites dificultan de manera continúa el proceso y muchas veces sólo acceden a completar el registro previo pago bajo la mesa. En ocasiones si la policía encuentra una documentación incompleta también aprovecha para amenazar al sujeto y pedirle dinero o cualquier tipo de favor a cambio. Desgraciadamente dentro de mi círculo cercano de amigos hemos vivido esta situación varias ocasiones. Tomaron todos los datos a uno de mis compañeros amenazándole con hacerle una visita extraoficial a casa si no conseguía a cambio una lista de piezas de coche que le dieron al comprobar su nacionalidad italiana y casualmente coincidir con la casa del fabricante del automóvil que el oficial de policía tenía. Le dijeron que le deban un mes para encontrar todas las piezas del Lancia o podría esperar cualquier tipo de “visita” a su domicilio. Vivió varios días de nervios y dudas, pero al final no accedió a comprar las piezas y por el momento no ha habido represalias.

También conozco de primera mano otro caso en el que un estudiante brasileño de medicina al entregar su pasaporte para completar la documentación de la universidad, tuvo que pagar una buena cifra si quería recuperar su pasaporte ya que el trabajador que realizaba la gestión le amenazó con no devolvérselo. Y no es la primera vez que le sucede cuando tiene que matricularse al inicio de un nuevo curso.

Otro incidente lo vivieron un grupo de conocidos (todos eran varones y procedentes de Irak) al ser inspeccionados en una estación de metro en el centro de Kharkov, una patrulla de policía les examinó detenidamente sus papeles. Afortunadamente todos tenían su documentación a excepción de uno de ellos. La pareja de oficiales de policía le amenazaron con detenerle a no ser que tuviera “un gesto económico con ellos”. Con la mala suerte de que el sujeto no llevaba una cantidad significante para ellos y acabó detenido, le metieron en una furgoneta y se fueron con él. En el camino el chico consiguió convencerles de que le soltasen ofreciéndoles localizar de nuevo a sus amigos para ellos pudieran darles más dinero.

Las malas lenguas cuentan que hay mucha gente que debido a la precariedad y falta de trabajo, se dedica a comprarse uniformes de policía, de oficiales, agentes del orden, de tráfico y personal de seguridad, simplemente para ataviarse e intentar sacar un sueldo a base de sobornos ilegales intimidando a la gente, especialmente a los extranjeros. Algunos recomiendan pedirles la identificación a cualquier persona uniformada que nos exija documentarnos, pero en ciertas ocasiones también puede desfavorecer el desarrollo de los acontecimientos.

DSC03100

“посвiдка” conseguida

Tras varios meses de espera, recopilación de documentos, fotocopias, colas de espera, formularios y nervios, conseguí superar el primer paso de todo el proceso y junto a mi compañero portugués vivimos nuestro momento feliz al obtener nuestro “posvidka”, que es así como se conoce la acreditación -físicamente similar a cualquier pasaporte- para poder demostrar que resides en Ucrania.

El siguiente paso es citarte con el casero de la vivienda en la que te alojas e ir a una oficina gubernamental a declarar por ambas partes (acompañados de todo tipo de papeles) que estamos viviendo en el citado domicilio con el fin de que te sellen este nuevo documento. La “посвiдка” -posvidka, o permiso de residencia- no sirve para nada si no va sellado. Desde el momento que lo entregan en mano hay un mes natural para completar el proceso, presentar la documentación y conseguir la validación para el sello.

Fallamos en el primer intento. Nuestros respectivos caseros tienen que asistir para firmar la declaración, demostrar que tiene el piso en alquiler pero -al igual que tantos otros-  no querían declarar legalmente que tenían otras viviendas que les proporcionaban beneficios. Mucha gente tiene en propiedad pisos que les facilitó la Unión Soviética y al conseguir ahora una vivienda mejor, los alquilan. Generalmente no es nada fácil encontrar a gente que quiera alquilar a extranjeros. La desconfianza está al orden del día en un país donde no pueden fiarse casi ni de su propio vecino.  Finalmente conseguimos un contacto (una mujer con dos viviendas) que accedió a inscribirnos en uno de sus domicilios a cambio de una cantidad de dinero.

DSC04247

Hoy, jueves 25 de Septiembre llevamos cerca de 3 horas esperando de nuevo en una oficina de registro a las afueras de la ciudad, en un barrio conflictivo según dicen, para intentarlo nuevamente.

Este proceso final fue el que falló a mi antigua compañera de casa que tuvo que regresar a su país  sin poder realizar su proyecto.

Así que hoy más que nunca hemos dormido con los dedos cruzados.

_._._._._.__._._._._.__._._._._.__._._._._._

Y así falló el proceso de nuevo.

Volvimos día tras día a madrugar e intentar ser los primeros en la cola de registro, pasar por varios despachos pidiendo comprensión con la situación y escuchar los motivos por los cuales justificaban el no acceso al permiso de residencia. Había que presentar una copia de la propiedad de la vivienda. En este caso la casa está en proceso de pagar la hipoteca, por lo que ahora piden a la dueña nueva documentación.

Completamos los papeles y volvimos.

De nuevo fallo negativo.

Motivo: la copia firmada por notario de la hipoteca de la vivienda tenía 2 años de antigüedad y la trabajadora que tiene que aceptar nuestra solicitud lo considera “muy antiguo”.

Hablamos con el banco, cuya sede está en Kiev. Mandan el original de la hipoteca a Kharkov, conseguimos una nueva copia notarial actualizada y nos presentamos de nuevo para presentar nuestra solicitud.

Respuesta: negativa.

Motivo: la funcionaria quiere ahora ver con sus propios ojos el original de la hipoteca del banco.

Insinúa que podría “agilizarse el proceso” con “una cantidad simbólica”.

DSC04253

Con la puerta en las narices.

La propietaria de la vivienda habla con su banco, con el notario, con la administración regional y con el Ayuntamiento explicando el caso.

Consigue un documento oficial del banco que especifica que la copia original de su vivienda no puede salir del archivo de la entidad y que la propietaria dispone de una copia con el mismo valor.

Volvemos a la oficina de registro.

Hacemos la cola.

Presentamos los papeles.

Respuesta: negativa.

Incluso intentamos pagar el soborno que nos pedían, pero ahora la funcionaria no quiere aceptarlo. Ha decidido que nuestra solicitud no está completa y la respuesta será siempre negativa.

En ese momento la propietaria de la vivienda enseña su carnet de periodista y se acredita como prensa ante la funcionaria con el fin de exigir un trato razonable intentando convencer a la funcionaria de aceptar la solicitud a no ser que quisiera ver todo el proceso publicado.

Nos echan a voces del despacho.

DSC04248

El siguiente paso que dimos fue contactar con la superior de esta funcionaria para entender qué es lo que estaba sucediendo y cómo solucionar la situación.

Nos atiende en un despacho donde reina la tranquilidad y presidido por un icono ortodoxo en un marco de plata junto a un jarrón de flores. La trabajadora admite que no es la primera vez que recibe quejas sobre el comportamiento de su compañera (de posición inferior pero aparentemente bien apadrinada) y decide llamarla en nuestra presencia para fijar una nueva cita. Situación casi surrealista.

Volvemos a la cola, los papeles, y aquella señora con cuerpo de Barbie madura, una cara casi desfigurada por la cirugía estética, una melena rubia impresionante, cejas negras pintadas y unos tacones de infarto. Presentamos de nuevo todo.

Respuesta: negativa.

Motivo: al parecer hay una nueva norma y se necesitan otros papeles.

Y así volvemos día tras día encontrándonos o bien la puerta cerrada (porque espontáneamente deciden cambiar los horarios de atención al público) o bien la ausencia repetida de esta funcionaria, que es la encargada de dar el visto bueno ante todos los registros.

Nervios. Desesperación. Cancelamos viajes, cursos que teníamos. No podemos salir de la ciudad. Nuestro visado está caducado y ya ha pasado más de un mes desde que nos entregaron el permiso de residencia pero no hemos conseguido el sello que lo valida.

Acudimos a más contactos, volvemos al despacho, nos echa incluso del pasillo de fuera, nos atiende a voces, nos tira al suelo los papeles, y así día tras día viendo cómo llega ella en su Lexus de lujo, no nos mira ni a la cara, y nos sigue evitando.

_._._._._.__._._._._.__._._._._.__._._._._._

Cambia oficialmente el proceso de regulación del permiso de residencia y afloran nuestras preocupaciones. Ahora tenemos que acudir a una oficina nueva y empezar de nuevo. El sistema se ha renovado y hay que presentar las solicitudes en otro sitio, pasar un filtro nuevo.

Acudimos, presentamos los papeles, nos encontramos con unas instalaciones implacables y un personal agradable. Recuperamos la esperanza.

Aguardamos los días pertinentes de espera con la fatalidad que descubrimos que esta nueva oficina lo que hace es supervisar los expedientes y después acaban en manos de la misma señora.

Acudimos al contacto superior a ella, le explicamos la situación desesperada y pedimos comprensión para legalizar la presencia de dos voluntarios europeos que simplemente desean desempeñar su labor y no tener miedo a moverse por la calle.

DSC04251

Puerta de la funcionaria (nombre en la placa)

Aparece una solución sobre la mesa: intentar hablar con la funcionaria maleducada  y preguntarle si sería capaz de aceptar un cambio de vivienda presentando los documentos originales de otro piso cuyo dueño tuviera en propiedad para intentar así evitar tantas negativas. De esa forma nos olvidaríamos del apartamento de la periodista que nos estaba haciendo el favor y que parecía que no estaban dispuestas a congeniar nunca con la famosa funcionaria.

Llegó el momento en el que conseguimos un contacto que amablemente se ofrece a ayudarnos presentando su pasaporte y la documentación de su vivienda donde figuraríamos como residentes.

Pfffffffff…

Volvemos a esta nueva oficina, tan informatizada, tan espectacular, tan limpia, tan nueva, con unas instalaciones envidiables, donde el personal incluso sonríe en ocasiones especiales y presentamos de nuevo las dos solicitudes el viernes 31 de Octubre de 2014. Se quedan con nuestros pasaportes, toda la documentación y nos dan un trozo de papel que al parecer justifica que vayamos ahora indocumentados por un plazo de 5 días.

Ese fin de semana evitamos el metro, los sitios con mucha gente, movernos por el centro, e ir siempre acompañados. Procuramos movernos en autobús o en taxi, ir siempre con alguien nativo para que no nos reconozcan al hablar con nuestros respectivos acentos extranjeros, y pasar desapercibidos de la mejor forma posible. Las prendas de invierno nos ayudan bastante a camuflarnos entre el surtido de gorros, bufandas y capuchas de nueva temporada. Nuestro bienestar depende de un pedacito de papel que si cualquier control nos lo pide, pueden hacer desaparecer como si se tratase de un simple ticket de supermercado.

Personalmente procuro quedarme en casa y moverme a pie, sin salir demasiado de mi barrio en la periferia donde la vida es mucho más tranquila.

El miércoles 5 de Noviembre a las 15h volvemos a esta nueva oficina. Esa mañana viví otra experiencia inolvidable (que no es momento de tratar) y con el estómago vacío y los nervios a flor de piel, acudimos en búsqueda de nuestra última posibilidad. Era el último comodín que teníamos. Si esto fallaba el camino sería doblemente dificultoso.

Respuesta: afirmativa.

Documentos sellados. Alegría infinita. Descanso absoluto. Satisfacción inmensa. Felicidad a borbotones. Nuevas ilusiones. Esperanzas renovadas. Ilusiones extendidas. Ánimo recargado. Sonrisa inmensa.

El vodka cerró la jornada.

DSC04333

Hoy, miércoles 13 de noviembre he encontrado el hueco en mi agenda, que desde que pudimos celebrar el gran acontecimiento se llenó de planes, reuniones, nuevos proyectos, viajes, e ilusiones.

Ahora ya puedo dormir tranquila cada día.

Salgo a la calle con la cabeza bien alta.

La mirada siempre al frente pero con el bolso a buen recaudo, porque ahora más que nunca su valor es incalculable.

_._._._._.__._._._._.__._._._._.__._._._._._

GRACIAS por vuestra lectura y apoyo.

Anuncios